Entré sin zapatos a tu alma para no hacer ruido.
Me quedo quieto y muy ilusionado; estoy feliz.
Me siento pleno, soy un ángel de amor.
Me dejas tener tu cariño y mi amor va avanzando.
Tú solo me dices “te quiero” y me doy cuenta de
que más aún te amo.
Me llevas de la mano adonde tú quieres.
Dejo que lo hagas, porque todo es hermoso junto
a ti.
Pero tú solo me tienes y me dices: “¡No aturdas
con tus palabras!”
Y solo
dije que te amo, y me gritas: “¡Déjame sola y tranquila”!
Y tú no te das cuenta de que me rechazas.
Te pido un beso; solo me entregas tus mejillas.
Te tomo de la mano y tú me la sueltas.
Te miro a los ojos y tú miras hacia otro lado.
No quiero perderte y no puedo tenerte.
Me vuelvo inocente y un tanto inmaduro.
No quiero pensar que tú no me quieres.
Con miedo te pido un abrazo,
Y tú respuesta fue un “¡No!” sin reparo.
Sentí tristeza en mi pecho, dolor en mi alma,
Cuando dijiste: “No quiero estar más a tu lado”.
Miré tu partida caminando hacia tu infinito.
Mis lágrimas mojaron mis manos, las dejé caer.
El día se volvió noche y nadie me acompaña.
Entonces me di cuenta de que mi corazón estaba
llorando.
