miércoles, 31 de diciembre de 2025

 Buenos días, buenas tardes, buenas noches a todos; de acuerdo al momento que me lean. Hace unos días que no estoy en las redes sociales debido a un problema de salud, donde estoy en recuperación. Y por un inconveniente de fraude que me ha tocado, por culpa mía. Pero quise entrar para saludarlos a todos. Desearles PAZ, porque, como siempre digo, con ella, TODO SE LOGRA. ASÍ QUE LES DEJO UN ESCRITO PARA ESTAR PRESENTE EN ESTE 2026.

El boleto de un nuevo año
El 31 de diciembre se nos termina un año. Cada uno de nosotros ha tratado de cumplir sueños y objetivos, o de hallar claridad sobre lo vivido. Algunos triunfaron, otros lo intentaron y también estuvieron aquellos que perdieron. Sentimos que todo queda atrás y que el año que viene será nuestro: algunos esperan a alguien, otros anhelan terminar lo empezado.
En realidad, todos nos subimos a un vehículo sin saber si nos dejará en el destino pensado. Miramos los boletos en cada parada: algunos despertamos en la estación equivocada, otros nos pasamos de largo y a otros les parece que nunca llegaron. Los deseos son generalizados; sentimos que debemos viajar, soñar y planificar, incluso cuando alguien no nos permitió realizar, pensar o sentir.
Todo esto es parte del camino que debemos trazar. La única diferencia es que no todos tenemos las mismas herramientas para avanzar. Algunos poseemos máquinas precarias; otros tienen lo necesario para ir al día, con lo justo; y están los que avanzan con velocidad sorprendente por tener los mejores instrumentos (aunque no todos terminan el viaje). Esto ocurre porque no supieron o no pudieron usarlos debidamente.
En fin, queridos amigos, yo no sé si espero a alguien, si lograré mis objetivos o si podré transitar el camino por haberlo construido bien. Pero sí sé algo: empiezo a vivirlo. O, al menos, intentaré viajar hacia un nuevo destino por descubrir.
Orlando Mario Soverchia





jueves, 4 de diciembre de 2025

 

SEDA Y AUSENCIA

 


Otra vez te soñé, como tantas noches en mi cama. Sentí tu perfume en mi almohada. Acaricié las sábanas y solo la seda está en mis palmas.

 

Respiré muy profundo, sentí añoranza de tu ser. Distraje mi mente en cada momento que he pasado a tu lado.

 

Sentí amor, pensé en la felicidad. Atrapé tus labios al morderlos, jugué con ellos y tu sonrisa era cómplice de aquel juego.

 

Melodías de pasión revoloteaban en el ambiente. Las palabras no existían, solo suspiros cuando los cuerpos hablaban entre sí.

 

Me dejé llevar por tu armonía; mi corazón dialogaba con mi conciencia y mis sentimientos. Todo se enlazaba como las manos.

 

Otra vez te soñé, te traje a mí, me hice hombre al pensarte. Tus caricias… ya están en mí, tu voz me acurruca a tu lado.

 

Mis sentidos, abrigados, advertidos, extrañados, se sumergen en ese especial simulacro de locura.

 

Tantas noches has jugado con mis manos, tantas has sentido mis caricias y otras mis deseos.

 

Solo te necesito a mi lado, quiero saber de tu estado. No puedo sentir tu lejanía, ni quiero imaginar si te perdería.

 

Soy tuyo, solo tuyo, nada comparto: ni mis palabras, ni mis besos, ni mis suspiros al verte.

 

Soy un soñador de tu belleza, y la noche es mi preferida, porque es cuando eres toda mía.

 

Los sueños, sueños son; pero estos son tan reales que nada cambiaría ese instante de soledad.

 

En el sueño, todo es alegría. Nada me detiene a ser feliz, todo es colorido y brillo.

Y es cuando tus ojos aparecen frente a mí.

 

Siento tu mirada muy profunda, me miras fijamente, me dices que me quieres… ¡y ya todo es locura! Nada importa en mi vida cuando veo tu figura junto a la mía.

 

Orlando Mario Soverchia-  YoAmor