Buenas tardes, buen fin de semana... y llueve. Estiro
mis suspiros con cansancio de sequedad en mi corazón; mis manos no tienen una
piel para tocar, mis labios no encuentran una boca para humedecer, mis ojos no
ven figura de amor donde reposar. Y, sin saber por qué, sigo pensando que estoy
en ese lugar; solo que no puedo saber por qué no aparece, por qué tendría que
estar conmigo esa mujer que tanto quiero amar.
Orlando Mario Soverchia
derechos reservados
