viernes, 28 de noviembre de 2025

                                        CALLE DE SOMBRAS

 


Una noche empezamos a transitar por calles de sombras, y muy juntos, porque nos dijimos estar enamorados. Mi brazo apretujaba tu frágil cintura, y tus manos sobre mi hombro. Te decía todo el amor que tenía dentro de mí, la pasión que sentía cuando te besaba y los suspiros por tenerte frente a mí. Todo era para mí un arcoíris de ilusiones y derrames de sentimientos encontrados, porque tanto te amaba que era tanto el miedo que sentía sin entender. Pero eras mi amor, porque yo daba todo por vos. Y sin saber ni entender, la vida me la quitaste.

 

Te la llevaste cuando adelantaste dos pasos, aligerada para enfrentarte a mi persona, y con una risa cruel y despiadada, vomitaste la terrible palabra diciendo: “Estúpido, no te das cuenta que no siento nada por vos... Solo estuve todo este tiempo inútilmente a tu lado porque el hombre a quien amo es a tu amigo, pero él no me eligió y se casó con tu hermana. Fue por eso que me acerqué a vos, nada más que por eso. No seas imbécil, hombre de papel.

 

Ese monstruo bello y despiadado me hizo sangrar mis oídos, lastimar mis labios que yo mordía, doler mis dedos por tanto apretar, y el latido de mi conciencia, llorando a gritos el silencio desgarrador del engaño. ¡Qué odio tengo por amar! ¡Qué bronca siento por querer! ¡Qué desdicha por sentir! Pero sé que, en algún momento de este mundo, alguna vez, el presente, le contará al futuro lo imbécil, pero lo puro, que fui con un amor.



                      Orlando Mario Soverchia- YoAmor

sábado, 15 de noviembre de 2025

 

 

                        RECORRIENDO


 

La nostalgia hace sentir la falta de aquellas vivencias, lindas o feas, en la actualidad.

 

Son tiempos donde se recorren momentos inolvidables,

de alegrías, y situaciones emotivas, incluso de llanto

.

Es lo que se ha sentido y experimentado,

y por eso se quiere recordar u olvidar.

 

Sacude la entidad, sacando el polvo de la existencia.

 

Exige huir del cuerpo y que los pensamientos

corran detrás del pasado.

 

Vive y muere la sensibilidad sin pedir permiso,

pues nos hace recorrer el pasado sin pensar.

 

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

domingo, 9 de noviembre de 2025

 

¿QUE IMPORTA?

 


Nos conocimos de casualidad.

Es la manera en que se encuentran

 los grandes amores.

Siempre pensé que no te conocí

ni antes ni después:

te conocí justo a tiempo

para que me enamorara perdidamente de ti.

 

Quiero que escuches mis sentimientos,

están golpeando tu corazón

y desean tener tu piel junto a la mía.

Quiero tu Venus y mis labios

 se gastarán por los besos.

Pero lo malo de tus besos

es que siempre me quedo con ganas de más.

 

Entonces, mátame con tu cuerpo,

desgarra mis intimidades,

córtame la lengua con tus piernas

y aprieta mi cara con tus pechos.

Quiero desde tu boca

y que me arranquen

los sentimientos de tanto amor.

 

Ejecútame de pasión y ternura,

y piérdeme entre tu belleza.

Es malo para mis emociones

y dolor para mi alma,

pero tener todo esto contigo,

¿Qué importa?

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

sábado, 8 de noviembre de 2025

 

PRESAGIO

 


Te di mi vida y mis sentidos,

además de mis pensamientos.

 

Te di mis suspiros y hasta mi respirar.

 

Te di todo lo que era mío,

“y vos, solo me has dado dolor al corazón”.

 

Es injusta la vida por querer amarte,

y pervertida con todo aquello que creí justo.

Has quebrado los sentimientos de mi alma,

porque nada me has dejado,

y me has dejado desguarnecido con mi entereza maltrecha.

.

Aplaudía tus palabras que ahora no son tuyas.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

viernes, 7 de noviembre de 2025

 LA RESPUESTA ETERNA DEL SILENCIO


Sentados uno frente a otro, nos tomamos de la mano, nos miramos a los ojos. Las sonrisas fueron mutuas. Recostaste la cabeza sobre tu hombro, me seguiste mirando sin pestañar.
Te observé con alegría, tristeza, miedo, y todo lo que produce un amor casi enfermizo. Me punzaba el pecho el saber que te alejabas, no entendía por qué me habías dicho que no podías estar más a mi lado. La tortura del pensamiento y el dolor se mezclaban e hicieron que mis ojos se pusieran brillosos. Respiré muy profundo como pude, con la voz entrecortada, y con miedo.
Te pregunté: “¿Y ya no me quieres?”.
Y tu respuesta fue eterna. El silencio acariciaba mi frente. Sentía que no quería escuchar lo que tus labios rojos expresarían. Apreté más fuerte tus manos, bajé la mirada hacia un costado, busqué refugio en esa flor que en otro momento era bella. Tuve frío, calor, ya no sabía qué sentía. O sí: desesperación al darme cuenta de que mi corazón empezaba a estar solo, de que mi cuerpo no estaría tocando el tuyo.
Confundido, enojado (y sin soltarte) desafiándote, reclamé por tu amor. Tu gesto fue uno solo: dejaste la sonrisa y la mirada tierna, y dibujaste la parquedad en un instante diciéndome: “No tengo amor, ya no me importa”.
Se paralizaron los sentidos, se aquietó el lugar. Nada se movía, solamente mis ojos sobre tu cara, mis manos ya solas en dos puños, con dolor. Callaste… Fríamente, mirabas mis vergüenzas producidas por mis sentimientos engañados. Mordí mis labios y tú nada decías.
La pausa hablaba con mi alma. Una turbulencia de conjeturas y explicaciones se expandían en mis entrañas. No sabía qué decirte, qué más preguntar. No quería culparte, pero no era la forma ni tampoco la manera (de terminar).
El silencio se puso a conversar con el tiempo que pasó, y todo seguía igual: yo parado frente a ti, tú sentada sin cambiar tu postura, y yo solo percibía tu indiferencia.
Caminé dos pasos hacia tu imagen, miré de un lado a otro para encontrarme con esa realidad, te pedí que me miraras. Mis palabras entrecortadas fueron: “¿Estás con otro?”. Y tu silencio volvió a hablar. Tardé en reaccionar, mentí a mi sospecha, queriendo escuchar un… NO, pero todo fue gritos callados de tu boca, con el brutal movimiento de tu cabeza de arriba abajo.
Quiero soledad, necesito quietud, espero piedad, para poder conversar en silencio con mi conciencia maltrecha, y esperar mi desalmado destino.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor