sábado, 31 de enero de 2026

 Por esa mujer

 


Mujer bella y delicada en su ser, todo tenía en su vida y en su andar. A su favor estaba todo lo más lindo de su existencia; derrochaba alegría sin querer. Sentía su mundo libre para vivir, pero los sentimientos, sin saber por qué, un día sintieron el llamado de otra realidad.

 

Aquel hombre, floreció de un abrir y cerrar de ojos, colmó su alma, extravió su mirada por sentirse impactada. Toda en ella se convirtió en una sinfonía de suspiros. Quiso hacer su saludo, y solo un simple “hola” fue su accionar. Sintió que era el sentimiento por el que pensar; juntó fuerzas, entregó la sonrisa más hermosa que se había podido ver, y le alcanzó para conquistar a aquel andante caballero.

 

Se sintió niña en su transitar, mujer en su seducción, dedicándole todo a ese amor.

Ella se concentró en aquella figura del macho cabrío. Ese hombre precioso para su gusto, la hacía sentir señora. Cada día que pasaba adoraba los ojos por su mirada,

los labios por sus besos, las manos por sus caricias, y su cuerpo, por cuanto le hacía sentir en su lecho de pasión.

 

Todo lo entregó sin condición; su corazón fue sacado de su pecho; los pensamientos por él fueron su razón de vida, y todo de ella se hizo él. Nada ni nadie podría cambiar ese estado que llegó a sentir,

pero nunca imaginó que todo lo que vivía, todo lo que sentía, en un instante de aquel segundo preciso, ese caballero andante y hombre fatal le decía que no podría seguir a su lado, porque otra mujer, sin saber por qué, había conquistado ese amor que había tenido por ella.

 

Todo se hizo oscuro, todo dejó de existir, la vida ya no valía. Dejó sus sueños en un rincón, no comía para no seguir viviendo. Desaliñada y triste, levantaba ese cuerpo maltrecho y golpeado. Miraba su piel desquebrajada, sus ojos fatigados por no dormir, su pelo narraba desorden y su alma abatida por tanto dolor. Su tiempo en años se había doblegado; no quería seguir viviendo. Las horas, detenidas en agonías estúpidas, consumían su nostálgica belleza, porque los tiempos creídos conquistados, fueron robados sin pedir permiso.

Por esa mujer.

 

Orlando Mario Soverchia    16/9/23   *

viernes, 30 de enero de 2026

 No florece

 


Llueve, y estiro mis suspiros con el cansancio de la sequedad en mi corazón.

Mis manos no tienen una piel para tocar.

Mi boca no encuentra unos labios para humedecer.

Mis ojos no ven una figura de amor donde reposar.

Pero sigo inventando estar en ese lugar.

 

No puedo saber por qué no florece como una bella flor.

Por qué no puedo ver ese capullo que tanto quiero amar.

Si tan solo es dar todo lo que mi alma pide con sumisión y pasión.

Debe ser un pecado sin perdón no poder dejar de pensar.

Y renunciar a mis ganas de enamorarme.

 

Orlando Mario Soverchia  

martes, 13 de enero de 2026

 Existencia confusa

 


Mi cuerpo lo percibo presente entre nubes y espacios no descifrados.

Camino en mi casa sin puertas, sin paredes, sin techo; como estar flotando en la nada de mi propia existencia, y con las ilusiones de todo ser humano; pero no lo pienso así. El recorrido es frágil, incómodo, sobrecargado. Siento que cada mañana al despertar, la vida me toma de la mano y obligatoriamente tengo que empezar a transitarla. Y como ella misma se autodenomina: difícil, complicada, sabiendo que tiene caminos y veredas de ambos lados que no son iguales y no siempre se puede llegar de la misma manera. Es donde mi cerebro se siente débil y perturbado por tener que elegir el rumbo a seguir.

Me grita con sus voces y ecos de mi propia reflexión. Tengo las ideas claras de que estoy en un mundo de bufones y titiriteros que juegan para alegrarme y suplir las horas de estancamiento en mis sentidos. Todo se confunde con el maltrato personal y el juicio incondicional del bienestar, para avanzar.

 

Pero llega tétrica y silenciosa, pero no menos bulliciosa: que es la noche. Ella me espera con ternura y apacigua a mis estados, abre sus brazos, me acobija como un niño indefenso. Pero de a poco voy percibiendo que me va abrazando y apretando cada vez un poco más; y es aquí cuando su rostro oscuro y enojado me toma de la mano y me obliga a seguirla sin condición y a tener los ojos abiertos, el corazón latiendo y las pulsaciones que se aceleran para hacerme agitar y abandonar el propósito de estar en mi descanso; para convertirlo en una montaña rusa de vértigos, pánicos, risas turbias y confundidas, esperando llegar al fin del recorrido de esas noches tan cortas de seis o siete horas , que se hacen penosas y pesadas, hasta sentir el silencioso llanto del dolor en mi cansado corazón.  

 

    

Orlando Mario Soverchia

sábado, 10 de enero de 2026

 Arrepentido

 


Sentado en los sentimientos golpeados y marchitos,

tu recuerdo emergió como un faro en la oscuridad.

Comencé a desojar los tiempos vividos y sentidos.

Muchos quedaron sueltos por no querer tenerlos conmigo,

pero sin darme cuenta, quedaste tú, mezclada en mis dedos

me detuve en repasos piadosos… en los que he creído,

Lograste sacarme la letanía, de tantas épocas.

Hiciste que mi alma se sienta mimada de tiernos momentos,

y acosté tu cuerpo en la imaginación de volverte a tener.

Acaricié tu figura con mis ojos llenos de lágrimas, por ser un pasado.

Canté una canción de cuna, de aquellos sueños que tuve a tu lado,

Imaginé tus manos en mi pecho, de tantas noches vividas.

Recordé la calidez de nuestra denudes y las risas que escapaban

de nuestros labios mientras nos fundíamos en un abrazo despreocupado.

Solo eran nuestras vidas, juntos, alegres, deseosos.

Tus besos caminaban mi espalda, mi boca mordía tus nalgas.

Hablé con tu embrujo de mujer fatal y todavía me seducía.

Siento tus pechos sobre mi piel, y tus pezones acarician mi ser.

Quiero encontrarte de vuelta en mi soledad desesperada,

necesito decirle a tu corazón, que aún lo amo sin condición,

porque ahora en estos momentos de mis tiempos estoy…arrepentido,

como un náufrago aferrado a un recuerdo que se desvanece entre mis manos.

 

 

Orlando Mario Soverchia 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

 Buenos días, buenas tardes, buenas noches a todos; de acuerdo al momento que me lean. Hace unos días que no estoy en las redes sociales debido a un problema de salud, donde estoy en recuperación. Y por un inconveniente de fraude que me ha tocado, por culpa mía. Pero quise entrar para saludarlos a todos. Desearles PAZ, porque, como siempre digo, con ella, TODO SE LOGRA. ASÍ QUE LES DEJO UN ESCRITO PARA ESTAR PRESENTE EN ESTE 2026.

El boleto de un nuevo año
El 31 de diciembre se nos termina un año. Cada uno de nosotros ha tratado de cumplir sueños y objetivos, o de hallar claridad sobre lo vivido. Algunos triunfaron, otros lo intentaron y también estuvieron aquellos que perdieron. Sentimos que todo queda atrás y que el año que viene será nuestro: algunos esperan a alguien, otros anhelan terminar lo empezado.
En realidad, todos nos subimos a un vehículo sin saber si nos dejará en el destino pensado. Miramos los boletos en cada parada: algunos despertamos en la estación equivocada, otros nos pasamos de largo y a otros les parece que nunca llegaron. Los deseos son generalizados; sentimos que debemos viajar, soñar y planificar, incluso cuando alguien no nos permitió realizar, pensar o sentir.
Todo esto es parte del camino que debemos trazar. La única diferencia es que no todos tenemos las mismas herramientas para avanzar. Algunos poseemos máquinas precarias; otros tienen lo necesario para ir al día, con lo justo; y están los que avanzan con velocidad sorprendente por tener los mejores instrumentos (aunque no todos terminan el viaje). Esto ocurre porque no supieron o no pudieron usarlos debidamente.
En fin, queridos amigos, yo no sé si espero a alguien, si lograré mis objetivos o si podré transitar el camino por haberlo construido bien. Pero sí sé algo: empiezo a vivirlo. O, al menos, intentaré viajar hacia un nuevo destino por descubrir.
Orlando Mario Soverchia





jueves, 4 de diciembre de 2025

 

SEDA Y AUSENCIA

 


Otra vez te soñé, como tantas noches en mi cama. Sentí tu perfume en mi almohada. Acaricié las sábanas y solo la seda está en mis palmas.

 

Respiré muy profundo, sentí añoranza de tu ser. Distraje mi mente en cada momento que he pasado a tu lado.

 

Sentí amor, pensé en la felicidad. Atrapé tus labios al morderlos, jugué con ellos y tu sonrisa era cómplice de aquel juego.

 

Melodías de pasión revoloteaban en el ambiente. Las palabras no existían, solo suspiros cuando los cuerpos hablaban entre sí.

 

Me dejé llevar por tu armonía; mi corazón dialogaba con mi conciencia y mis sentimientos. Todo se enlazaba como las manos.

 

Otra vez te soñé, te traje a mí, me hice hombre al pensarte. Tus caricias… ya están en mí, tu voz me acurruca a tu lado.

 

Mis sentidos, abrigados, advertidos, extrañados, se sumergen en ese especial simulacro de locura.

 

Tantas noches has jugado con mis manos, tantas has sentido mis caricias y otras mis deseos.

 

Solo te necesito a mi lado, quiero saber de tu estado. No puedo sentir tu lejanía, ni quiero imaginar si te perdería.

 

Soy tuyo, solo tuyo, nada comparto: ni mis palabras, ni mis besos, ni mis suspiros al verte.

 

Soy un soñador de tu belleza, y la noche es mi preferida, porque es cuando eres toda mía.

 

Los sueños, sueños son; pero estos son tan reales que nada cambiaría ese instante de soledad.

 

En el sueño, todo es alegría. Nada me detiene a ser feliz, todo es colorido y brillo.

Y es cuando tus ojos aparecen frente a mí.

 

Siento tu mirada muy profunda, me miras fijamente, me dices que me quieres… ¡y ya todo es locura! Nada importa en mi vida cuando veo tu figura junto a la mía.

 

Orlando Mario Soverchia-  YoAmor

 

viernes, 28 de noviembre de 2025

                                        CALLE DE SOMBRAS

 


Una noche empezamos a transitar por calles de sombras, y muy juntos, porque nos dijimos estar enamorados. Mi brazo apretujaba tu frágil cintura, y tus manos sobre mi hombro. Te decía todo el amor que tenía dentro de mí, la pasión que sentía cuando te besaba y los suspiros por tenerte frente a mí. Todo era para mí un arcoíris de ilusiones y derrames de sentimientos encontrados, porque tanto te amaba que era tanto el miedo que sentía sin entender. Pero eras mi amor, porque yo daba todo por vos. Y sin saber ni entender, la vida me la quitaste.

 

Te la llevaste cuando adelantaste dos pasos, aligerada para enfrentarte a mi persona, y con una risa cruel y despiadada, vomitaste la terrible palabra diciendo: “Estúpido, no te das cuenta que no siento nada por vos... Solo estuve todo este tiempo inútilmente a tu lado porque el hombre a quien amo es a tu amigo, pero él no me eligió y se casó con tu hermana. Fue por eso que me acerqué a vos, nada más que por eso. No seas imbécil, hombre de papel.

 

Ese monstruo bello y despiadado me hizo sangrar mis oídos, lastimar mis labios que yo mordía, doler mis dedos por tanto apretar, y el latido de mi conciencia, llorando a gritos el silencio desgarrador del engaño. ¡Qué odio tengo por amar! ¡Qué bronca siento por querer! ¡Qué desdicha por sentir! Pero sé que, en algún momento de este mundo, alguna vez, el presente, le contará al futuro lo imbécil, pero lo puro, que fui con un amor.



                      Orlando Mario Soverchia- YoAmor

sábado, 15 de noviembre de 2025

 

 

                        RECORRIENDO


 

La nostalgia hace sentir la falta de aquellas vivencias, lindas o feas, en la actualidad.

 

Son tiempos donde se recorren momentos inolvidables,

de alegrías, y situaciones emotivas, incluso de llanto

.

Es lo que se ha sentido y experimentado,

y por eso se quiere recordar u olvidar.

 

Sacude la entidad, sacando el polvo de la existencia.

 

Exige huir del cuerpo y que los pensamientos

corran detrás del pasado.

 

Vive y muere la sensibilidad sin pedir permiso,

pues nos hace recorrer el pasado sin pensar.

 

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

domingo, 9 de noviembre de 2025

 

¿QUE IMPORTA?

 


Nos conocimos de casualidad.

Es la manera en que se encuentran

 los grandes amores.

Siempre pensé que no te conocí

ni antes ni después:

te conocí justo a tiempo

para que me enamorara perdidamente de ti.

 

Quiero que escuches mis sentimientos,

están golpeando tu corazón

y desean tener tu piel junto a la mía.

Quiero tu Venus y mis labios

 se gastarán por los besos.

Pero lo malo de tus besos

es que siempre me quedo con ganas de más.

 

Entonces, mátame con tu cuerpo,

desgarra mis intimidades,

córtame la lengua con tus piernas

y aprieta mi cara con tus pechos.

Quiero desde tu boca

y que me arranquen

los sentimientos de tanto amor.

 

Ejecútame de pasión y ternura,

y piérdeme entre tu belleza.

Es malo para mis emociones

y dolor para mi alma,

pero tener todo esto contigo,

¿Qué importa?

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

sábado, 8 de noviembre de 2025

 

PRESAGIO

 


Te di mi vida y mis sentidos,

además de mis pensamientos.

 

Te di mis suspiros y hasta mi respirar.

 

Te di todo lo que era mío,

“y vos, solo me has dado dolor al corazón”.

 

Es injusta la vida por querer amarte,

y pervertida con todo aquello que creí justo.

Has quebrado los sentimientos de mi alma,

porque nada me has dejado,

y me has dejado desguarnecido con mi entereza maltrecha.

.

Aplaudía tus palabras que ahora no son tuyas.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

viernes, 7 de noviembre de 2025

 LA RESPUESTA ETERNA DEL SILENCIO


Sentados uno frente a otro, nos tomamos de la mano, nos miramos a los ojos. Las sonrisas fueron mutuas. Recostaste la cabeza sobre tu hombro, me seguiste mirando sin pestañar.
Te observé con alegría, tristeza, miedo, y todo lo que produce un amor casi enfermizo. Me punzaba el pecho el saber que te alejabas, no entendía por qué me habías dicho que no podías estar más a mi lado. La tortura del pensamiento y el dolor se mezclaban e hicieron que mis ojos se pusieran brillosos. Respiré muy profundo como pude, con la voz entrecortada, y con miedo.
Te pregunté: “¿Y ya no me quieres?”.
Y tu respuesta fue eterna. El silencio acariciaba mi frente. Sentía que no quería escuchar lo que tus labios rojos expresarían. Apreté más fuerte tus manos, bajé la mirada hacia un costado, busqué refugio en esa flor que en otro momento era bella. Tuve frío, calor, ya no sabía qué sentía. O sí: desesperación al darme cuenta de que mi corazón empezaba a estar solo, de que mi cuerpo no estaría tocando el tuyo.
Confundido, enojado (y sin soltarte) desafiándote, reclamé por tu amor. Tu gesto fue uno solo: dejaste la sonrisa y la mirada tierna, y dibujaste la parquedad en un instante diciéndome: “No tengo amor, ya no me importa”.
Se paralizaron los sentidos, se aquietó el lugar. Nada se movía, solamente mis ojos sobre tu cara, mis manos ya solas en dos puños, con dolor. Callaste… Fríamente, mirabas mis vergüenzas producidas por mis sentimientos engañados. Mordí mis labios y tú nada decías.
La pausa hablaba con mi alma. Una turbulencia de conjeturas y explicaciones se expandían en mis entrañas. No sabía qué decirte, qué más preguntar. No quería culparte, pero no era la forma ni tampoco la manera (de terminar).
El silencio se puso a conversar con el tiempo que pasó, y todo seguía igual: yo parado frente a ti, tú sentada sin cambiar tu postura, y yo solo percibía tu indiferencia.
Caminé dos pasos hacia tu imagen, miré de un lado a otro para encontrarme con esa realidad, te pedí que me miraras. Mis palabras entrecortadas fueron: “¿Estás con otro?”. Y tu silencio volvió a hablar. Tardé en reaccionar, mentí a mi sospecha, queriendo escuchar un… NO, pero todo fue gritos callados de tu boca, con el brutal movimiento de tu cabeza de arriba abajo.
Quiero soledad, necesito quietud, espero piedad, para poder conversar en silencio con mi conciencia maltrecha, y esperar mi desalmado destino.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor

viernes, 24 de octubre de 2025

 ARREPENTIDO



Sentado en los sentimientos golpeados y marchitos,
tu recuerdo emergió como un faro en la oscuridad.
Comencé a desojar los tiempos vividos y sentidos.
Muchos quedaron sueltos por no querer tenerlos conmigo,
pero sin darme cuenta, quedaste tú, mezclada en mis dedos
me detuve en repasos piadosos… en los que he creído,
Lograste sacarme la letanía, de tantas épocas.
Hiciste que mi alma se sienta mimada de tiernos momentos,
y acosté tu cuerpo en la imaginación de volverte a tener.
Acaricié tu figura con mis ojos llenos de lágrimas, por ser un pasado.
Canté una canción de cuna, de aquellos sueños que tuve a tu lado,
Imaginé tus manos en mi pecho, de tantas noches vividas.
Recordé la calidez de nuestra desnudez y las risas que escapaban
de nuestros labios mientras nos fundíamos en un abrazo despreocupado.
Solo eran nuestras vidas, juntos, alegres, deseosos.
Tus besos caminaban por mi espalda, mi boca mordía tus nalgas.
Hablé con tu embrujo de mujer fatal y todavía me seducía.
Siento tus pechos sobre mi piel, y tus pezones acarician mi ser.
Quiero encontrarte de vuelta en mi soledad desesperada,
necesito decirle a tu corazón, que aún lo amo sin condición,
porque ahora en estos momentos de mis tiempos estoy…arrepentido,
como un náufrago aferrado a un recuerdo que se desvanece entre mis manos.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor D/R
derechos reservados

viernes, 3 de octubre de 2025

 Buenos díasEL DÍA QUE SE CUMPLE AÑOS… Y LO QUE LE SUCEDE


Hoy brindo las veces que sea necesario. Cada copa es un tiempo que dejó huellas, marcas, sentimientos, recuerdos, nostalgias. Cada momento de mí, lo represento en un instante con mi brazo levantado. ¡Cada feliz día!… Son penurias, errores, tristezas, alegrías, llantos, risas, necesidades, amores, desamores, amigos y los que no. Aciertos, desaciertos, miedos, audacias y esfuerzos. Miro mi mano, me alejo imaginariamente y convivo en un abrir y cerrar de ojos cada instante. Nada ni nadie dejo de ver: lugares, personas, momentos, colores… Todo en esos cinco minutos de mi lugar, lo traigo con mis sentimientos, en mi alma y a mi corazón.
¡Pucha, cuánto he vivido y qué poco es el tiempo! ¿Qué tendría que pasar para que lo pudiera regresar y otros rechazar? No dejo nada de lo poco que construí, pero sí mucho de mi amor: mis hijos. Es lo más puro que ocurrió en mi existencia. Mi día es este instante que escribo sobre mis debilidades; es este el momento en que pienso en mis padres; es el tiempo que imagino: cuántas veces más levantaré mi brazo; son los segundos que mi mente observa mi camino recorrido y el que me falta por seguir. Cada año que pasó, fue una tormenta de pasión, con vientos de amor, dejando mi corazón, en una meseta de dolor.
Y me adelanto a agradecer a todos mis amigos y a los que no los tengo como tal en esta narración, por todo lo que me han enviado: saludos, deseos, el tiempo que se han detenido a escribirme por privado, en público, con carteles de mensajes. En verdad, no soy nada ni nadie para tanto reconocimiento. Sé que todos, al estar en este lugar, tenemos muchos amigos y todos recibimos lo mismo, pero para mí es demasiado, no merezco tantas cosas especiales.
Solo soy un loco que escribe lo que me viene a la mente con inconsciencia, sin saber si lo que muestro está bien o hace daño, pero pido disculpas por mi insolencia. Creo que no siempre es bueno lo que escribo y lo que muestro, pero soy un loco que hace lo que siente y, con un poco de cordura, pienso lo que subo.
Mil gracias por todo lo que me enviaron, y sin ser vulgar y simplista, les digo que me he sentido acompañado y querido, cosa que no siempre se logra o se siente. Pero yo en este momento, con mucha emoción, les deseo un gran y bonito día, con mucha paz, mucho amor y, para muchos, mis ruegos para que logren lo que necesitan, y paz y resignación para los que sufren en toda su magnitud.
Saludos, abrazos y besos. Mil gracias.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor

MI ALMA TIENE PRISA
Conté mis años y, al ver mi camino, que me queda menos por andar, ya no me detengo, ni pierdo tiempo en querer aparentar.
Probé los placeres, lloré mis errores y aprendí que el alma no sabe fingir, me cansé de aquellos que inflan sus nombres y olvidan que todos venimos a ir.
Mi alma tiene prisa, no quiere promesas, ya quiere verdades, cariños de más.
Prefiero los ojos que saben mirarme, que una vida llena de falsedad.
Mi alma está vieja, pero va despierta, y aún quiere cantar.
No busco coronas, ni aplausos baratos, me basta el abrazo que sabe cuidar.
Hoy río distinto, más lento, más claro, y el tiempo me enseña lo que es de verdad.
Mi alma tiene prisa, ya no da rodeos, se va con quien sabe perder y ganar.
Quiero estar rodeado de aquellos que tocan el alma sin miedo, sin lastimar.
Mi alma está viva, y aunque tenga arrugas, no deja de amar.
Tenemos dos vidas, lo dice el destino… ya la segunda empieza cuando ves tu final.. Muchas gracias, muy amable. Abrazo

lunes, 22 de septiembre de 2025

 

LO QUE NO ME ATREVO A CALLAR


 

¿Puedo comunicarme contigo?...

Para decirte que quiero hablarte

y contarte todo lo que me gustas?

Declararte lo hermosa que eres,

qué pasa cuando te veo,

qué me produce tu figura,

qué palpita mi corazón cuando te pienso.

Por eso quería charlar, para expresártelo,

y si no puedo, he tenido la ilusión de pensarlo.

¡Porque sabes!...

Qué hermoso sería tenerte en mis brazos

y llenarte con besos de amor.

Me dirás loco, por decir que te amo con locura.

Me dirás tonto, por quererte cerca de mí,

y me tratarás de inconsciente por pedirte un hijo.

Pero nunca me podrás decir estúpido,

por imaginar y creer que podrías quererme.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

martes, 2 de septiembre de 2025

 

 

                                          CRÓNICA DE UN AMOR SIN PASIÓN

                                                     


Te conocí por destino fortuito; desatendí tu figura y seguí mi camino con cierto aire de libertad.

Nada me hacía pensar que tú me observabas, tampoco quería conocerte; no estaba en mí espacio

para otra persona en mi vida. Solo habitaban mis nostalgias y sentimientos maltratados de un pasado,

donde esas memorias me  trasladaban a revivir errores, sanar tristezas y volver a reír.

 

Pero apareciste tú con mirada seria, grandes ojos negros, tus labios carnosos color grana; tu sonrisa apenas entreabría la boca, tus mejillas marcaban tu piel rosada y tu pelo largo y negro hasta la

cintura fotografiaba a una bella mujer. Sentí tu voz cálida, severa y, sin embargo, débil para reafirmar tu existencia.

 

Contaste tu historia casi sin pensar: con vergüenza, dolor y bronca, narraste tu vida llena de vivencias, y Fue entonces cuando comprendí que nunca supiste amar; solo fueron ecos de un querer.

 

 Pretendías protección, escapar de lo que no habías elegido. La vida te brindó un sentimiento de paz, no un amor con pasión, ese amor capaz de hacerte sentir plenamente mujer, Jugaste la partida con fichas ajenas.

 

Creíste que eras dueña de la verdad y de la razón, pero la vida impidió que ese hombre angelical, incapaz de darse cuenta que no te ayudaba, solo satisficiera sus propios deseos. El destino lo hizo partir para liberar sus errores y corregir tus desórdenes, dejándote desorientada y sin saber qué camino tomar.

.

No dejaste que la soledad viviera en ti por un tiempo; y por ser joven y bonita, se acercó el hombre prohibido. El tiempo los quiso juntos, tuvieron hijos que muchos negaron o rechazaron, y la vergüenza y de no poder negarlo más, aquel hecho acordonó la responsabilidad.

 

Volviste a creer en un amor imposible, aunque él venía de un profundo desconsuelo, de un engañó y necesitaba cubrir su alma con tu belleza; tú, en cambio, encontrabas en él una aparente estabilidad.  Supuestamente era la mejor persona que sé te había presentado. Pero cometiste un grave error: te manipuló, descubrió tu frágil convicción, condicionó tu familia y tu vida, deseó tu muerte e incluso lucró con lo tuyo por su despiadada avaricia.

 

 Lo más grave fue que nunca te supo amar, porque amar no es solo el placer del sexo y esperar el final. Amar es oler tu piel, acariciar tu pelo y tu cuello, besar como si fuera la primera y última vez, cuidarte en los más mínimos detalle, velar por que no sufras ni llores, reír juntos.

 

El destino quiso que nada de lo planeado jugara con tus memorias y la soledad te alcanzó. El miedo a la vejez, con apenas cuatro décadas cumplidas, te llevó a especular con hombres maduros que te hacían sentir más joven.  Solo pensabas en ti; querías demostrar que tu amor valía más, y tejías nuevas ilusiones.

 

Brincabas con tus tiempos y con los demás, siempre justificando que jamás habías conocido un querer verdadero. Te sentías única, pero esa forma de actuar iba forjando un yo desagradable, poco comunicativo, sin intimidad amor. Cambiabas sentimientos para crear etapas de amores inventados.

 

Pero amar no es solo decirlo; es mirar a los ojos sin pronunciar una palabra, dejar que las lágrimas expresen alegría, admirar cada facción y creer que la sonrisa nunca termina. Amar es sentir los labios del otro, cuando cada abrazo equivale a tener la luna en tus manos.

Por eso nunca supiste lo que es amar ni supiste hacerlo, con ternura y pasión.

                                                     Orlando Mario Soverchia- YoAmor