jueves, 4 de diciembre de 2025

 

SEDA Y AUSENCIA

 


Otra vez te soñé, como tantas noches en mi cama. Sentí tu perfume en mi almohada. Acaricié las sábanas y solo la seda está en mis palmas.

 

Respiré muy profundo, sentí añoranza de tu ser. Distraje mi mente en cada momento que he pasado a tu lado.

 

Sentí amor, pensé en la felicidad. Atrapé tus labios al morderlos, jugué con ellos y tu sonrisa era cómplice de aquel juego.

 

Melodías de pasión revoloteaban en el ambiente. Las palabras no existían, solo suspiros cuando los cuerpos hablaban entre sí.

 

Me dejé llevar por tu armonía; mi corazón dialogaba con mi conciencia y mis sentimientos. Todo se enlazaba como las manos.

 

Otra vez te soñé, te traje a mí, me hice hombre al pensarte. Tus caricias… ya están en mí, tu voz me acurruca a tu lado.

 

Mis sentidos, abrigados, advertidos, extrañados, se sumergen en ese especial simulacro de locura.

 

Tantas noches has jugado con mis manos, tantas has sentido mis caricias y otras mis deseos.

 

Solo te necesito a mi lado, quiero saber de tu estado. No puedo sentir tu lejanía, ni quiero imaginar si te perdería.

 

Soy tuyo, solo tuyo, nada comparto: ni mis palabras, ni mis besos, ni mis suspiros al verte.

 

Soy un soñador de tu belleza, y la noche es mi preferida, porque es cuando eres toda mía.

 

Los sueños, sueños son; pero estos son tan reales que nada cambiaría ese instante de soledad.

 

En el sueño, todo es alegría. Nada me detiene a ser feliz, todo es colorido y brillo.

Y es cuando tus ojos aparecen frente a mí.

 

Siento tu mirada muy profunda, me miras fijamente, me dices que me quieres… ¡y ya todo es locura! Nada importa en mi vida cuando veo tu figura junto a la mía.

 

Orlando Mario Soverchia-  YoAmor

 

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