SEDA Y AUSENCIA
Otra vez te soñé, como tantas noches en mi
cama. Sentí tu perfume en mi almohada. Acaricié las sábanas y solo la seda está
en mis palmas.
Respiré muy profundo, sentí añoranza de tu
ser. Distraje mi mente en cada momento que he pasado a tu lado.
Sentí amor, pensé en la felicidad. Atrapé
tus labios al morderlos, jugué con ellos y tu sonrisa era cómplice de aquel
juego.
Melodías de pasión revoloteaban en el
ambiente. Las palabras no existían, solo suspiros cuando los cuerpos hablaban
entre sí.
Me dejé llevar por tu armonía; mi corazón
dialogaba con mi conciencia y mis sentimientos. Todo se enlazaba como las manos.
Otra vez te soñé, te traje a mí, me hice
hombre al pensarte. Tus caricias… ya están en mí, tu voz me acurruca a tu lado.
Mis sentidos, abrigados, advertidos,
extrañados, se sumergen en ese especial simulacro de locura.
Tantas noches has jugado con mis manos, tantas
has sentido mis caricias y otras mis deseos.
Solo te necesito a mi lado, quiero saber de
tu estado. No puedo sentir tu lejanía, ni quiero imaginar si te perdería.
Soy tuyo, solo tuyo, nada comparto: ni mis
palabras, ni mis besos, ni mis suspiros al verte.
Soy un soñador de tu belleza, y la noche es
mi preferida, porque es cuando eres toda mía.
Los sueños, sueños son; pero estos son tan
reales que nada cambiaría ese instante de soledad.
En el sueño, todo es alegría. Nada me
detiene a ser feliz, todo es colorido y brillo.
Y es cuando tus ojos aparecen frente a mí.
Siento tu mirada muy profunda, me miras
fijamente, me dices que me quieres… ¡y ya todo es locura! Nada importa en mi
vida cuando veo tu figura junto a la mía.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor
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