El tiempo pasa, la piel se estira, los sentimientos reflexionan, el corazón se llena de nostalgia, la mente tropieza, el cuerpo se queja, y la edad crece entre las nuevas vidas, sacando todo lo fresco de mí.
domingo, 16 de febrero de 2025
EL ABUELO
La vida es una narración, tiene una mayúscula y el punto final.
Pero hay principios y finales que narran los errores que lastiman.
Comenzamos siendo indefensos, inconscientes, dependientes y queridos.
Todo es mayúscula: tolerancia, palabras y enseñanza.
La supervivencia se va formando con historias, matices, sentimientos.
Todos advertimos y escribimos oraciones con nuestro recorrido.
Hasta que el papiro amarillento y gastado por el tiempo se va
completando y poca tinta quedan ya, más las inseguridades del pulso.
He aquí que el ser humano llega a la vejez, y nadie quiere leer su
existencia, porque aquí comienza la sencilla y cruel historia del abuelo.
En la actualidad, esta es una familia formada por el abuelo viudo y adulto
mayor, pero con ciertas incapacidades. Tiene cuatro hijos, tres varones y una
hija, que fue la segunda de los herederos. Él vivía en su propia casa solo,
pero los inconvenientes que el tiempo nos arrastra empezaron los debates sobre
que no podía seguir en su soledad. Esto llevó a muchas charlas entre ellos sin
que el padre los escuchara. – ¡Así no lo podemos dejar, es un peligro!, - Si,
pero yo no quiero que valla a un geriátrico, ni para que nos saquen manos los
demás - Y bueno, pero en mi casa todos trabajamos, además tengo los chico como
ustedes también… Todo se hizo una pausa, miradas cruzadas buscaban quién decía
algo y pregonaba alguna solución. Y como casi siempre pasa, la historia
apareció cuando su hija, siendo mujer y una de las mayores, teniendo lugar y no
trabajaba, las miradas cómplices de los hermanos la señalaron como la indicada
para que el papi se mude a vivir con ella. Así que sin reproches y
desaprobaciones, se instaló y todos fueron los ingenieros de la solución
pacífica que a la mayoría no les afectaba.
Por supuesto, el fin de semana, reunión de familia, todos a una hora
estipulada del media día de domingo, época primaveral envejecida, por eso ya la
temperatura empezaba a madurar. El anfitrión del lugar (la hija), responsable
del cuidado y prepararlo, comenzaba a levantarlo muy temprano como a las 7.30
de la mañana para asearlo, irónica expresión, casi sin sentido para el anciano
porque durante la semana eso no pasaba. Se encargó de prepararlo con mucha
dedicación y así le quedaba tiempo para preparar todo para los invitados. Después de llevarlo al baño y sentarlo en una
silla de plástico, le tiraba agua con una jarra, el agua le erizaba la piel y
sus músculos se tensaban, él casi sin poder moverse se estremecía por la caída
sobre su cabeza y tratando de entender que su supuesta hija le hablaba en voz alta:”¡Refriégate
mejor!”. Pero el abuelo apenas podía mover un poco la mano izquierda siendo
diestro. Por suerte, apenas cinco minutos le alcanzaron para creer sentirse
seco, aunque parte del cuerpo seguía húmedo. Primero le puso un calzoncillo
largo, una camiseta de mangas largas con cuello redondo y botones, una chalina
en el cuello, pues ese día, a esa hora de la mañana, había un poco de brisa, y
una gorra por no tener pelo y para que no le hiciera mal el sol. Él, poco
hablaba, casi nada, sus manos, arrugadas junto a sus dedos, sobre sus piernas,
algún balbuceo con palabras cortas y poco entendibles.
Era apenas las 9,00 de esa mañana, lo sentó a la mesa y casi al instante
le trajo un plato de acero inoxidable con sopa llena de vitaminas y verduras.
El adelanto del almuerzo se realizaba en ese momento, porque después estarían
todos y como algunas veces se le deslizaba algo de la comida y lo tenía que
limpiar con una servilleta, no quería que los chicos y los demás vieran esa
situación. Además todo fue muy acelerado; en veinte minutos, el viejito se tuvo
que tragar, gustase o no, toda la comida en ese tiempo y sin poder decir casi
nada.” LISTO” vamos. Lo sacó fuera de la casa, lo sentó en la punta del patio,
lo arraigó como un árbol viejo y olvidado, apoyado sobre un tapial sin algo de
sombra, para que mirara como jugarían los nietos a la pelota. Por supuesto, a
nadie le importó la hora a la que lo llevaron y el tiempo que faltaba para las
llegadas de los comenzales invitados semanalmente, de un acontecimiento
periódico y hasta de hábitos familiares.
Todos llegaron demorados, pasado largo de
las 13.00, porque la mayoría había estado reunida la noche anterior en otro
lugar. Los nietos. Preocupados por correr detrás de la pelota, ni se dieron cuenta
de ese viejo plantado en ese lugar como una cruel decoración del jardín. Cada
tanto lo golpeaban con el balón y las risas conjuntas de los chicos que, según
sus padres, comentaban: “Miren como se divierten con el abuelo”. ¡Imbéciles! No
se entretenían, ni se daban cuenta que lo burlaban. De pronto, uno de sus nietos con un grito
quejoso y burlón dijo. “Mamá, mirá como se cagó y se meó el abuelo y no dijo
nada… Las moscas lo rodeaban y se le metían en la nariz y la boca... Uf, ¡que
olor!, no se puede estar acá, sáquenlo de aquí, vociferaban entre cara de asco
y risas. Todos salieron al patio, con gestos de repulsión, se miraron uno con otro
y se decían: “¡Y ahora qué hacemos?”. “A mí no me miren que no soporto eso”, otro
con repulsa, comentó: “Pero como lo dejaron con este calor tanto tiempo…”. El
reproche no se hizo esperar: Y bueno che, hubieras venido vos a vestirlo, yo
estoy todo el día limpiándole el culo. Un tercero: “Bueno, dejen de discutir y
lo que vamos a hacer es tirarle unos baldes de agua, así algo se limpia y
después vemos si mi cuñado… ¿eh? “Che, que tengo que ver, el problema es de
ustedes”. “Está bien, lo metemos con silla y todo bajo la ducha”. Al abuelo
terminaron tirándole más agua con una manguera, como un automóvil, teniendo la
ropa puesta, hasta que algo de su suciedad desapareciera. Luego le pusieron los
pañales y a las 16:00 de la arde lo acostaron, porque decían que estaba
cansado. Cansado de sentirse vapuleado, despreciado y humillado.
Ese hombre gastado de sus narraciones
había pasado de moda y ya, con poca visión, no podía poner el punto final,
donde había escrito tanto de sus vivencias y del orgullo de sus hijos.
Orlando Mario
Soverchia- YoAmor
martes, 4 de febrero de 2025
CUAL
FUE MI PRIMAVERA…
Estoy
rendido a mí tiempo, sentado en un lugar cualquiera de mi mundo, contemplando
la vida a mí alrededor. Mis ojos perdidos en los vaivenes de la existencia,
instintivamente, la mano se recuesta en la mejilla, dejando mi cabeza reposando
los pensamientos. Se atropellan por querer llegar primero, pero todos tienen su
tiempo, su lugar, su vivencia. La tarde de primavera canta su llegada y el
colorido visible, acaricia la vida en mi rostro. El corazón corretea con los sentimientos
encontrados, todo es brisa, sol, bullicio lejano de seres viviendo el momento
que se ha detenido por molestas memorias. Contemplo flores danzando con el
vaivén del viento, el perfume impregna mis neuronas, donde la mente pincela
paisajes de amores. El aura hace su música, los árboles bailan al compás de su
pantomima. La naturaleza en plenitud retoza de un lugar a otro, como su propia
libertad lo exige. Ciento ruidos a mi lado, casi sin darme cuenta lo ignoro,
creyendo que es parte del instante que estoy palpando. Era una niño, con sus
ojos celestes como dos pozos sin fondo, donde se hundían mis propios miedos y
anhelos, pestañas largas y una carita angelical yacía junto a mí. Era un recordatorio de que la vida, a pesar de todas sus dificultades,
seguía siendo hermosa. “Se
inclina, me mira, una sonrisa dulce, pura y tierna.- ¿Estás solo?... Una
increíble figura de apenas cuatro añitos colmó mis ojos, su cabellito rubio
enrulado abanicando las expresiones esperaba mi respuesta, sonrió, su
cuerpecito movedizo, tendió su manito sobre mi cabeza, recibió mi sorprendida
sonrisa donde respondo un. – Sí ¿Me quieres acompañar? … Sin repetirlo, aceptó
la invitación, su vocecita me arrolló con un… -(¿Porque estás solo?... una pequeña
pregunta y que gran sentido… Mi ser perplejo al sentir que alguien con tan
virgen pureza pudiera sacudir mi estado… mi pregunta interior -¿Quién era? ¿Porque
aquí? Mi fortaleza debilita, mi voz casi cerrada y confusa, vuelve contestar, ¡Solo
no!, con mi soledad… y respondió -¡Pero yo no la veo! -Es que siempre está
conmigo y nadie la ve. En ese momento se forjaron todas mis primaveras, de
la niñez, adolescencia, juventud, hombre y adulto. Todo se fotografió en
diferentes horizontes, de igual manera el interrogatorio apresurado con
frescura y ansiedad, estaban en mis oídos, como un cumplido respondía casi de
memoria ante la niñez. Todo era extraño, alguien me enfrentó en donde estaba… Yo,
sin saber qué hacía ahí, comprobé que en verdad, ya no tenía primavera, le pedí
un favor al viento cerrar mis ojos, para no derramar una pequeña lágrima que acompañaba
mis párpados y un sensible revuelo me hizo saber, que mi pequeña compañía acudía
a un llamado que no escuche y todo se desvaneció. Su imagen la perdí en la
distancia, traté de visualizarla mejor, pero nada cerca existía, fue que ese
ser pequeño, no fue más que mi alma, que nacía entre los recuerdos de mi vida. En ese instante, comprendí que la soledad no era una condena, sino una
oportunidad para reconectar con mi interior y descubrir un nuevo significado en
la existencia. Nunca
supuse que los sentimientos acumulados en mi alma, se desvanezcan o se alejen
de mi corazón, para luego desesperadamente corran tras ellos, cuando toda una
vida, busque mi lugar para amar.
Orlando
Mario Soverchia- YoAmor D/R
derechos reservados
jueves, 30 de enero de 2025
SEÑORA
MÍA
Una noche bailando,
llamaste mi atención
Dando vueltas con
desesperación.
Ponías en mí, toda mi
preocupación
Sin dejarme más que mi
decisión.
Buscando
tú figura sin contemplación
Escapando a toda mi
seducción
Tú cuerpo moviéndose sin
parar
Intrigados mis sentidos
para especular,
Corría yo de un lado a
otro sin pensar
Nada podía yo contemplar
Sin que tú llegases a
impacientar
Todo mi tiempo sin
vacilar.
Llevé mi cuerpo despacio
hacia el encuentro
Quedando parado como un
estorbo
Pensado si aún tú fueras
mí logro.
Dejando mis ojos reposando
sobre tus hombros
Entrando y saliendo de mis
pensamientos
Analizando hasta donde tú,
querías mí gesto.
Tú ritmo sin frenesí,
contagiaban a tu alrededor
Miradas que iban y venían
con mucho fervor
Sonrisa y canto jugaban
entre tú esplendor
Ganando premura y más
admirador
Dejando algunos diciéndole
por favor
Y nadie podía llegar sin
poseer temblor.
Junté muchas fuerzas y un
tanto de orgullo
Sintiendo a mí paso
seguridad y algunos murmullos
Nada detenía mi pausado
progreso
La distancia acortando los hechos
Jugado a mi instinto sentí
mis derechos
De aquella mujer, que
observé de lejos.
Acerqué mi cara con mucha
cautela,
Un tanto nervioso solté mi propuesta
Tu mirada un tanto
extraviada,
Asintió sin poner resistencia
Tomé tu cintura para
sentir tu figura
Y jugando a los novios
formamos pareja.
Palabras cortadas y
algunas confusas
Poníamos nuestras caras,
cercas y melosas
Tu perfume y el mío
mezclaban las almas
Sonrisas y miradas,
acompañaban las charlas
Llegando a contarnos
vivencias pasadas
Y sin darnos cuenta,
reunimos las nuestras.
Observando tus ojos y
mucho tu boca
Solté mis elogios por cuanto provocan
Reíste y devolviendo con
otras estrofas
Todo lo hermoso que una
mujer corteja
Respondiendo lo mismo y
con grata sorpresa
Aceptando sin miedo mis
libres propuestas.
Llegamos a amarnos,
despacio y con tiempo
Recorrimos los cuerpos
jugando al intento
Sabiendo que nadie sabía
lo nuestro
Buscamos en cada
movimiento y pensamiento
Concierto de amores, para un
gran momento
Tal vez, sin imaginar otro
gran encuentro.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor
RACIOCINIO
Son
desmedidos los desencuentros
y
sobrados los secretos que nublaron mi ser.
Sostengo
los engaños admitidos,
como un
frágil patrimonio de amor,
construido
sobre cimientos de mentiras.
Cada
promesa incumplida, cada mirada evasiva,
apuñalaron
mi confianza y ahora las grieta en nuestro vínculo,
son
demasiado profundas para ser ignoradas.
Mi
alma necesita transparencia, mi corazón de conciencia
Y compartir
mis sueños con un día de luz, de una verdad sincera.
Nada
tiene sentido, cuando tu cuerpo es ajeno al mío.
Los
momentos son de eternas esperas sin concretar,
y los
deseos, en espinas que torturan hasta enloquecer.
Quiéreme
como quieras, pero déjame ser yo mismo,
en
dejarme cuidar mi alma herida.
Y quizás
algún día nuestros besos,
serán
recuerdos imborrables,
que ni
mi propia existencia,
creerán
que fueron reales.
Orlando
Mario Soverchia-YoAmor D/R
CONCIENCIA
DESOLADA
Tengo tanta tristeza y presión en mi alma que no
me cabe el aire para respirar, duele el pecho, mi boca se seca. Mi garganta se
endurece, aprieto las mandíbulas y los ojos se nublan dejando soltar lágrimas, muchas
más, de las tantas que he hecho caer.
Voy de un lado a otro, de una persona a otra, de
un recuerdo a otro, de un sentido a otro; quiero vivir el presente, pero me pregunto
¿estoy aquí?
Escribo una y otra vez, con culpas, las mismas
historias, los mismos errores, con tinta negra, dibujando mis cicatrices. Los
leo, y los recuerdos llegan, me lastiman, me arrebatan la escasa tranquilidad.
Mi conciencia sigue en el pasado queriendo sentir el presente más real
No sé lo que desea mi corazón, la mente no lo
acompaña, pero, ¡no puede ser!… el corazón es sabio, el amor es puro, sencillo,
inteligente, piadoso, nunca escucha al pensamiento, tal vez es tan pasional que
no deja que la mente se le acerque, o esa sea la razón de los tantos vaivenes
de mis sentidos.
Quisiera amar sin culpas del pasado porque anhelo
un amor puro, como el rocío en la mañana. Estabilizar la conciencia y el amor,
para realizarme como hombre. ¿De que vale amar a la vida en su totalidad, si al
acercarme a otro ser dejo heridas muy profundas?
Así mi
existencia se carga de confusión ¿Juego al amor?... ¿O está en mí ser amado cuando
quiero ser olvidado?
Amo la vida, la acepto con todo lo que ella trae,
pero no estoy preparado para recorrer con ella su manera. No pude ni puedo ni podré,
ella está con todos a la vez y yo, solo tengo que transitar por un lado o por el
otro.
Este es el dilema de una persona que no ha
madurado su conciencia, no advertí lo que hice, ni medí las consecuencias y tal
vez lo que merezca.
Soy un hombre como tantos, de sentirme incómodo
con la realidad, por vivir con el pasado, sin cambiar el presente ni pensar con
futuro, solo camino de espaldas logrando reiteradamente caer por no mirar hacia
delante y no volver por el mismo lugar, porque auque lo conozca siempre algo
del trayecto se ha cambiado.
Un estado emocional que no se en cual me
encuentro, si libre, cansado, solo, desamorado, miedoso, arrepentido, incómodo,
desconforme o simplemente la vida, me está aligerando para que mi final este
mas cerca, sabiendo que vivimos muriendo todos los días un poco mas, pero, que
dejo y que me estoy llevando a esa meta nueva de la existencia ¿No hay más allá
de esta vida? Estoy trotando de mi nacimiento a mi muerte y deteniéndome en la
mitad. Busco las razones y solo escribo incoherencias injustificadas, sabiendo
que solo es vivir como Dios me puso en este mundo, amar en gracia con él y ser
una especie mas de ésta hermosa naturaleza. No cambiar nada, es solo vivir por
vivir, amar por amar y nacer para morir. Abandoné en mi camino amores puros y
sinceros al no acompañarlos en su momento, los veo lejos, los necesito cuando
me atropella la nostalgia, pienso por ellos y cada día que pasa los siento más
extraños. No quiero alejarme, no puedo continuar sin tomarlos de la mano, auque
ya tengan su propio destino, pero camino solo. Qué triste no poder compartir sus
vidas…ellos haya y yo acá, en una habitación con cuatro paredes envejecidas por
los recuerdos de mi infancia, con las nostalgias junto a mí y lo actual tan
lejano.
Me pregunto. - ¿Me escapé, me fui, me liberé, me
traicioné, me equivoqué, me confundí… que hice cuando partía para salir del
mal, para sentirme mejor y ahora me encuentro igual; laberinto de la justicia
divina o mi elección no ha llegado aún?
Quiero reposar mi dolor, descansar mi corazón,
aliviar mi alma recorrer el final de este largo camino a casa. ¿Y cuál es la
mía? Si la que construí la ensucié y la derrumbé o la que cuidé la regalé, pero
en algún lugar tengo que llegar, en alguna parte alguien me estará esperando o
en algún horizonte del destino, los brazos de la misma existencia, me entregarán
al lecho de la misma muerte. Ellas se conocen y una le contará a la otra como
tratarme a donde mandar mi alma y mis amores y si yo pudiera elegir, pediría
volver donde salí, a las entrañas de mí madre, es ahí donde moriría para vivir.
Porque lastima tanto el pasado si no lo quiero
mirar, mucho menos recordar, que es lo que olvidé para que siempre tengo algo
que recoger, para que volver al principio del final de aquel momento, nací,
viví y morí allí; Porque desenterrar esa vida si ya la había sepultado, o es
que la enterré con sentido y ahora no puedo seguir sin ella. Es el fantasma de
la culpa, la desdicha del desprecio por la felicidad de los demás, la tragedia
del error y la estupidez de la incomunicación. ¿Porque siento esto dentro de
mí? ¿Que es lo que hace mi corazón que no se entiende con mi razón?... Dios…
dame algo de coherencia, no me tortures mas, quiero morir para salir de este
dolor que no se donde va, me pierden los sentimientos y nada es como es y nada
vive en mí sino está la muerte por detrás. Porque tengo esos pensamientos si lo
que mas deseo en vivir…Me tortura el alma el pensar que este dolor lo he creado
yo, con el alimento del sufrimiento de otros. ¿Puedo morir esta noche? Total, nada pasaría en el mundo, mucho
cambiaría en mí y todo seguiría igual o a lo mejor si, saldaría mi deuda de una
vez, para dejar mi alma en paz.
Esta noche estoy escribiendo mi confesión ante mí,
entre mis cosas, entre mis delirios, pero además confieso a mi conciencia que
no se mi destino, donde llegará y hasta cuándo. Estoy desangrando mucho y sin
ella no se puede seguir. Quiero llevarme todos los amores y a nadie defraudar.
Volver amar al primer amor como el ultimo o como el que nunca amé, dejar mis
remordimientos para aliviar el dolor. Quiero entenderme, pero fui lo que fui
por mi mismo, soy lo que soy por lo que hice y seré lo que fui por lo que haré.
¡O Dios … no me abandones en el vacío de la oscuridad, que no me alcance! Siento
miedo, no sé cómo seguir cargando esta pesadez, ya mis fuerzas se debilitan y
me estoy entregando a ti. Tú me puedes salvar o por lo menos te pido mi último
deseo, sino no soy digno de seguir en este mundo, dame un poco de luz para
alcanzarte, sea como sea, pero alíviame, ya no puedo más, grito, imploro en
este escritorio, ¡pero callo mis palabras para seguir en mi desolado silencio!
Orlando Mario Soverchia- YoAmor
lunes, 27 de enero de 2025
Escribir de mí, es como escribir con tiza blanca en una pared blanca, nada se vería y nada se sabría, no necesito comentar quien soy y como soy, la gente y la vida misma narra mi historia, buena o mala, pero dibujan mi camino.
jueves, 23 de enero de 2025
ESCRITURA
Te desnudo con poemas,
te acaricio con escritos,
te muerdo con los párrafos,
nos amamos entre líneas,
sintiendo lujuria de un texto
y deseamos todo lo escrito.
Muero por pensarte desgarrando mis instintos.
Te cobijo de amor con mis deseos llorando.
Y con versos húmedos te ofrendo mi alma
Llorando en la desesperación
con la literatura placentera.
Narrando tus manos en mi cuerpo
y acariciando mi cutis, deseándome
como en el primer renglón de este escrito.
Y tus habilidades, con tinta en mi piel,
trazando mapas de deseos.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor D/R
derechos reservados
LOS TE,
DE UN AMOR
Te extraño, te pienso, te imagino, te
necesito, te quiero ver, allá voy, estoy viajando, estoy llegando, te veo, te
huelo, me acerco, te toco, te miro, te abrazo, te beso, te hablo, te comento,
te enojas, te alejas, te llamo, te vas, te grito, te das vuelta, te pregunto,
te excusas, te avergüenzas, y yo. Te dejo.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor
martes, 21 de enero de 2025
ILUSIÓN
DESVANECIDA
Hoy te pensé, te
llamé, te escribí, te esperé,
pero nada supe de
ti, nada dejaste saber.
Mis sueños
desvanecieron cuando mirando
la página de tu
respuesta, nada apareció.
Sentí vergüenza
por haberme creído que yo era tu amor,
Y solo fueron los
pensamientos de los escritos.
Nadaban en mi
memoria salvándose de ahogarse,
las ilusiones que
se formaron en apenas cuatro días.
Saqué de mi
corazón palabras bonitas que tenía para ti,
pero no alcanzaron
a llenar tu alma, no supe conquistarla.
Te fuiste entre
mis manos,
como mis lágrimas al
secar mis ojos
por quererte tanto
en tan poco tiempo.
No sé del tiempo
que va pasando,
que me diste y que
te vi,
si solo me has
mirado,
en un lugar que
nunca imaginé.
Tu figura es mi
amiga, porque siempre la había soñado,
y en un instante
perverso de la vida
ya no eras mi
ilusión hecha realidad.
Sentí tu voz sin
que hables,
escuché tu adiós que
lastimaba mis huellas del querer.
Grité en silencio
mi dolor,
y el desvelo de
este sueño
apretaron sin
compasión,
todos mis
recuerdos de amor.
Orlando Mario
Soverchia- YoAmor
jueves, 16 de enero de 2025
REFLEXIÓN Y CONFESIÓN
El tiempo camina de la misma manera
que el espíritu se mueve.
Como el cuerpo se encuentra,
Como el corazón palpita,
Como los sentimientos razonan.
Pero nunca elegimos o complacemos
las necesidades de la duración y manera que recibimos,
y vivirla dentro de esta jungla de la existencia.
Nacemos para morir pero también
para transitar en este plano de energía.
Donde aparece el amor, la alegría, la tristeza,
las preocupaciones, los dilemas de lo bueno y lo malo.
Registramos los desengaños, los miedos, las
incertidumbres.
de quienes somos y como son los demás.
En el laberinto de culpas, perdemos el norte
por no saber empatizar con la justicia del espíritu
como un barco a la deriva en una mar de reproches.
Nos disgregamos en compromisos y hasta lo que
merecernos,
pero siempre, siempre existe el análisis
de cómo recorrimos esos momentos de la subsistencia.
Pero la mente rompe todo estereotipo del realismo,
Porque es un lienzo en blanco
Es este intervalo de todo lo que analizamos,
florecen las tertulias de tantas noches de soledad,
de sentirnos solos y reclamarnos por los
arrepentimientos.
Porque las ansiedades, son las murallas que nos
encarcelan.
Terminando el relato de la perfección de nuestra
humanidad espiritual.
Quiero sentir la magia de la sana pasión,
de contarme que todo no es exactitud lo que cuenta la
oscuridad.
Pretendo sentir que por no ver el sol, al día
siguiente me ilumina.
Que cuando acaricio la luna con la mirada, abrazo
ilusiones de la paz.
Que al sentirme y percatar el aislamiento de mi
escenario moribundo,
hay una lluvia profusa de sentimientos hermosos
vociferando bondad.
Necesito estar en la luz de mi espíritu roto y
juzgado.
Porque en mí, jamás existió la grosería del daño,
Pero sin sentirlo, algunas veces plague la confusión
de la sensibilidad,
Sin percatarme que el dolor no es solo mío y para el
otro, un olvido.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor
martes, 14 de enero de 2025
UN MOMENTO DE ENERO
Tarde de sol, de calor, de nubes,
de alguien caminando en las sombras de su necesidad,
quietud, reflejos sobre el pavimento, y tarde donde
detuve en mí, todo pasar.
Mis sentimientos se calmaron, mis pensamientos se
agitaron y mi cuerpo doblegó.
La fatiga de sueños rotos, como hojas secas al viento,
de sorpresas
dolosas no imaginadas,
de inconvenientes que no he solucionado y de todo
aquello que fue mi pasado.
Tarde de enero caliente, calcina mis entrañas,
y marca la línea de mi nuevo recorrido,
pero nada cambiará mi rumbo elegido.
Orlando Mario
Soverchia- YoAmor
UNA PEQUEÑA HISTORIA DE AMOR
La vida es tan escabrosa, como caminar sobre un campo de
ortigas, y es ahí cuando mayor es el delito, mayor debe ser el tiempo
consagrado a los remordimientos, es el único dolor del alma que la duración y
la reflexión no logran calmar jamás, y todo el mundo ve lo que aparentamos y
pocos advierten lo que somos, porque hay diferencia entre el entender las cosas
y conocer las personas.
Eran amigos de la infancia, ella 16 años, de talle grande, alta, y él, la misma
edad, más bajo y delgado, pertenecían al mismo grupo de amigos, pero lejos de
él estaba esa mujer. Parecía que no encajaban en esa época, por el que dirán de
la altura, la que influía por el estúpido machismo del hombre alto y la mujer
más baja, pero por alguna razón él, llegó a sentir más que una amistad, después
de que su figura había cambiado para ser una bellísima mujer.
Comenzó entonces, entre ambos, un lindo interés, seguido de un bonito
acostumbramiento, hasta darse cuenta cuanto se necesitaban, llegando así, los
grandes problemas de esta historia. Tal vez sus padres tendrían un presagio de
un difícil y distinto amor. Por sus egoísmos y sin importarles lo que su hija
quería, comenzaron a perseguirlos y evitarles cualquier encuentro. Todo lugar
era prohibido, controlado y marcado, por lo que, para estar un segundo juntos,
tenían que ir de vecinos lejanos. Algunos no querían problemas, como aquellos
que los traicionaban, contándoles a sus padres, donde luego llegaría el castigo
de no dejarla salir, y la persecución para amenazarla de muchas maneras, donde
a él, para amarla le costaba mucho dolor y tristeza, sintiendo el miedo de ser
vistos.
Fue tanta la tensión y adrenalina de esas situaciones que dejaron en él,
secuelas por mucho tiempo, como tener pánico a la oscuridad, donde volver a su
casa en las noches, no más de una cuadra, ella lo tenía que acompañar, y su
madre lo esperaba. Esa intriga en su vida, lo afectó de una manera extraña en
todo lo que se refería a su seguridad.
Para ella, él, fue su primer hombre, e hicieron el amor por primera vez. Un
día al caer la tarde, fueron en moto a un monte cómplice de ese momento, para
él fue uno de los instantes más extraordinarios y a la vez, una de las curiosas
sensaciones de placer y miedo, porque había tocado el cielo con las manos, por
poder amar a esa hermosa mujer tan prohibida.
Se sintió un hombre realizado, que todos lo envidiaban, sintió orgullo y
tambien fue feliz, muy feliz, quería con toda su alma a esa bella adolescente.
Comenzó amarla con locura, aturdido por tenerla a cada momento a su lado,
queriendo mostrarse ante todos sin vergüenza, sin miedos, y resultaba ser todo
lo contrario. Tenían que esconderse, correr porque seguían vigilándolos, y
muchas veces los descubrían, hasta que un día los padres de ella, fueron a la
casa de él, a decirles a sus padres, que dejara tranquila a su hija, que no la
molestara más, que él no era para ella. Ellos, dolidos, aceptaron a medias tal
locura, y para defender el orgullo y la dignidad de su hijo, lo defendieron en
lo que podían y como podían.
Desde ese día los padres de ella, comenzaron a inculcarle otro chico,
ironía de la vida… Era un amigo de los dos, como se decía, de la barra de
amigos, a ella no le desagradaba como hombre, pero no le interesaba como novio
o como su amor, pero insistían con aquel muchacho y todo utilizaban para
acercarlo y hacerle ver que todo sería mucho mejor para su vida. Le prestaban
el auto por ser mayor de edad, para que la lleve a dar vueltas, que salgan de
noche con los demás amigos de la barra, donde él no podía acercársele, solo los
podía ver de lejos, o pensar donde estaban o que hacían.
Por las noches de verano, él salía a la puerta porque vivían a una cuadra,
para observar si estaban frente de la casa, y las ganas y los sentimientos, se
retorcían con la soledad de no entender nada de lo que ocurría.
Pasó algo de tiempo discutiendo y peleando situaciones que estaban
viviendo, los celos comenzaban a invadirlo, los nervios y la angustia empezaban
a dejar secuelas, y cuándo quedaban juntos en el minuto contado y controlado,
mirando de un lado a otro, reñían, queriendo aclarar lo que se oscurecía sin
sentido. Por tanta bronca, las arcadas le venían a él, y el estómago lo
acompañaba con vómitos, sin poder controlarse frente a ella, y las lágrimas los
hacían sentir más tristes, más lejos, y siempre ocurría en las pocas veces que
se podían ver.
Un fin de semana, sábado a la tarde como las 16 hs, se citaron frente a la
casa de una amiga, casi alegres con algo de miedo, se abrazaron, se besaron,
todo muy frágil, expuestos a todo lo que podía pasar, de que no los vieran los
cómplices de sus padres, pero ilusionados, porque a la noche se verían como
siempre en una confitería. Ese lugar era donde se escondían de todo y de todos,
trataban de sentirse solos, pero, todo lo contrario, mil ojos los observaban
juzgando o hablando de lo que les ocurría.
Acordaban de cuidarse lo más que podían, que los vieran lo menos posible,
refugiándose en lugares vip, pero era un juego de chicos, queriendo ser adultos
e independientes, sabiendo que nada era así, se diría que ese amor tampoco lo
era.
Se escondían de gente que suponían podían contar, algunos los comprendían y
trataban de hacerles los momentos más fáciles, y aquellos que no querían, por
verla sufrir al estar al lado de él, diciendo o creyendo que ella, era una más
de su colección, y no viendo que él también sufría… Eran aquellos que estaban influyendo
al igual que sus padres, inculcándole, a ese otro chico.
Ese lugar tenía todo, era el único amparo público creyendo que se
refugiaban del peligro y en ese lugar, planeaban sus destinos.
Legó la noche, donde cada sábado para él, era su gran día, era el lugar más
feliz de esos tiempos, era sentirse realmente enamorado de ese amor tan
sublime… Se acostaba temprano para hacer la previa, de las dos de la mañana escuchando
música romántica, que lo hacía sentir triste y a la vez contento, extraño y
morboso estado, pero su mente, sin entender porque, se lo imponía.
Llegó la hora de ir, se cambió, estaba nervioso, ansioso, algo de eso
siempre pasaba y más cuando tenía que verla. Entró a la confitería, caminó un
buen rato buscándola como siempre lo hacía, entre sus amigas, o más bien, de
una de ellas, quien más los defendía y los ayudaba, pero solo vio a esa amiga,
y no a ella, le pareció que lo eludía. No entendía mucho la situación, hasta
que después de un momento, esta amiga, vino hacia él y le dijo: - Tengo que
decirte algo, me duele mucho lo que tengo que contar y no sé cómo, pero ella no
va a venir, me dijo que no la esperes. -
Preguntó. - ¿por qué!... los padres se enteraron de algo o ¿qué le pasó?…
y ella contestó. – No, la verdad es que esta tarde despues que te vio a vos,
fue hasta el almacén del padre de este amigo de ustedes, él estaba afuera, se
pusieron hablar en el living de la casa y le propuso ser su novia y ella lo
aceptó, así que en estos momentos están en la casa de ella con sus padres y lo
invitaron a comer. -
Él no se daba cuenta lo que estaba pasando, no entendía nada, se gritaban
para escucharse por el bullicio del lugar mientras la gente los empujaba. De
repente, no quedó nadie a su alrededor, no oía nada, no veía nada, todo se había
nublado, los ojos se le llenaron de lágrimas, se quedó sin voz, no podía
responder a lo que esa amiga le preguntaba, si se sentía bien.
No supo cual fue la razón, si el destino quiso terminar de matar ese amor,
o hacerle más daño, cuando en la confitería pusieron el tema de INDUSTRIA NACIONAL
(LA TARDE QUE TE AME) ¡El himno de ellos!!!…
Llevándose la gente y bancos por delante, caminó por ese túnel de
torbellino, transitando por un tren fantasma desgarrando su vida, escuchando
esa canción hasta su final. Corrió hacia la salida de ese lugar, que en un
momento fue el más hermoso, único, pasando hacer el infierno para su alma.
Salió a la calle, pasó frente a la casa donde estaban ellos, la luz del
living estaba encendida, trató de espiar, pero tuvo miedo de lo que podía ver y
por la cobardía de enfrentar la realidad… siguió a su casa.
Se acostó, y llorando más de lo que venía haciendo, apretando la almohada
para que sus padres no le escuchen el llanto, gritó por dentro. - ¿Porque me
hiciste esto?… Porque mi amor… ¡Si todo estaba bien… ¡Todo lo charlábamos juntos,
lo resolvíamos juntos!!!...
Las preguntas de desconcierto que venían a su mente, era en vano, nada tenía
lugar por aquel estado que estaba padeciendo. Dio mil vueltas en la cama hasta
que se hizo de día. Se levantó y se fue a la casa de ese que creía su “amigo”,
estaba durmiendo, sus padres lo hicieron pasar, algo sabían de lo que sucedía,
y a ellos tambien le gustaba la situación de su hijo, por eso poca atención le
dieron, igual le abrieron la puerta, (estaban todos los días juntos) … Se
acercó, lo despertó y le preguntó. - ¿Estás contento ahora? ¿Por qué hiciste
esto? ¿Para qué hiciste lo que hiciste? Si sabes que ella no te quiere ¿Por qué?
¿Por qué llegaste a rebajarte y aprovechar la ventaja de sus padres?... Aquel
individuo, lo miró, casi indiferente a su desesperación, y un tanto seguro,
soberbio y sonriente, le dijo. - No importa, yo le gusto y con el tiempo me va
a querer igual o mucho más que a vos; además vos a ella no la dejas vivir bien,
porque con vos no puede ir o hacer nada… Y otra te digo… - Cuando salga del
servicio militar, que esta noche me tengo que presentar, nos vamos a casar y
nos iremos de este país.
El silencio fue corto, la sorpresa dolorosa, hasta que se animó a preguntar.
- ¿Ella está de acuerdo? La respuesta fue inmediata. - Sí, y más te digo,
estuvimos hasta muy tarde los dos solos y todo esto lo planeamos juntos, y no
me di cuenta de que te estuviera extrañando, la pasamos muy bien y no me
hubiera imaginado que sería así. -
Volvió a sentirse usado, engañado, sus ojos volvieron a llenarse de
lágrimas, la garganta se transformó en una lija, no podía respirar y tuvo que
escuchar que le dijera: - Sé que te sentís mal, pero ya se te va a pasar, vos podrás
conseguir a otra mujer para olvidarla. Quiso romperle la cara, apretarle la
garganta para callar esas cuchillas que le traspasaban el corazón… Y al
instante se dio cuenta que ella también en cierta forma lo aceptaba y se lo
estaba diciendo. Se levantó de esa cama donde se había sentado junto a este
“amigo”, salió casi corriendo a su casa, entró, llamó a sus padres, parado y
apoyado en un tejido, desconsolado, aturdido, acongojado, sin poder decir una
palabra, se puso a llorar como loco, les contó cómo pudo lo que había pasado, y
les hizo jurar por su vida, que si ellos sabían que en algún momento volvería
de nuevo con esa mujer, la saquen de su lado de cualquier forma o manera, se
los hizo jurar de nuevo y los dos viejos, viéndolo desesperado, aceptaron
llorando junto a él, que harían lo imposible para lograrlo.
Ese día domingo, cumplía sus 18 años, fue el regalo que recibía de la vida,
su padre por primera vez, le daba el auto para que se vaya con otros amigos
donde él quisiera, fuera de la ciudad.
Era un día muy triste o por lo menos asi lo veía, estaba muy nublado, mucho
frío, un rato de lloviznas tenues, y de a ratos, lluvia perezosa, traidora para
su dolor. Salían y entraban a muchas ciudades de alrededor, antes de llegar a una
confitería bailable. En todos los lugares que ingresaban poco había, todo lo
veía de una manera especial, se sentía extraño por la sensación de manejar el
auto él solo y lejos de su ciudad, sentirse libre e independiente, saber que su
padre lo dejaban hacer lo que quisiera con tanta responsabilidad en sus
manos…pero nada podía disfrutar, sentía una angustia interior, palpitaba algo
grave que estaba pasando por su persona, todo confuso, raro, todo lo encontraba
solitario. Al ingresar en un pueblo chico y triste por naturaleza, fue entrar a
la cruel realidad de lo que sucedía, existía, solo con el dolor del corazón, y
se dio cuenta que en ese momento aquel “amigo”, estaba en la casa con ella. Tal
vez se estaban besando o abrasando, corría su imaginación, nada comprendía, nada
sentía, la hora no pasaba, sus compañeros no existían. Salió del infierno en el
que se encontraba rápidamente, llevando el auto a la ruta para llegar a esa
bendita confitería, creyendo que ahí estaba el paraíso, pero no lo fue. Poca gente
o por lo menos para él, porque al escuchar temas de amor o recorrer el lugar
una y otra vez, esperaba ver la imagen de su amor. Sin importarle que estaban
haciendo los demás, dijo que se volvía, que ya era tarde y no quería preocupar
a sus padres, pero lo único que quería, es tener el segundo que podía tardar en
pasar delante de esa casa con él auto, pero no la pudo ver.
Así pasó el tiempo y los días sin poder verla. Se encontraba con pocas
fuerzas, desganado, como si hubiese salido de una fuerte gripe, le dolía siempre
el cuerpo y mucho la cabeza. Hasta que una terrible tarde, estando en un bar,
pasó ella sobre la vereda de enfrente, vestida de una manera muy especial, se
había puesto un vestido escocés tableado, con zapatos de talcos muy altos, porque
su nuevo novio, le había dicho que los usara, porque él era más alto. No lo
miró, lo ignoró por completo, tal vez porque no tuvo valor para hacerlo, porque
no quería enfrentar la realidad, o por tener miedo de darse cuenta que se había
equivocado, sin más, ella dio vuelta su cara sin importarle nada, y a él, esa
actitud hirió su alma como una daga.
Tres meses después, también un sábado a la tarde, tomó fuerzas, juntó todo lo
que pertenecía a ella, algunas cartas, algunos recuerdos y se los llevó a una amiga,
esa casa fue el escondite de los dos, pero por poco tiempo, el padre los había
delatado.
Tarde de sol primaveral, golpeó la puerta de chapa, única entrada que daba
al patio, salió su amiga, sorprendida, se veía nerviosa, no sabía que decirle,
pero a la vez lo miraba emocionada, con un poco de lástima, angustiada, porque
lo veía como se encontraba, sabía lo que le estaba pasando, lo hizo pasar para
salir de la vereda, a un costado de la entrada, esta amiga no entendía mucho lo
que estaba pasando, pero comprendía lo complicado de aquella decisión, y él sin
dejarla hablar le dijo. - No por favor, no te preocupes, me voy enseguida, no
te molesto mucho, solo te dejo estas cosas que son de ella. Mientras lo hacía
pensaba… que nadie se daba cuenta que su amor, tenía algo de donde aferrarse,
tal vez no era lo que sentía, pero algo distinto le ocurría y no le desagradaba
ese vínculo, en cambio nadie notaba que él, había tenido una caída libre a un
precipicio sin final y que ninguno de los dos tenía la culpa, si embargo,
muchos lo veían culpable por quererla. No comprendían que ella le dio la
espalda, que no le importó dejarlo vacío, no le importó el amor que él sentía,
y bien sabía cuánto sufría por ella, pero por alguna razón ya nada importaba,
ni le interesaba por lo que estaba atravesando.
Miró por última vez lo que esa chica tenía en la mano, dejaba parte de su
vida o tal vez toda la vida en esas cartas, en esos regalos, en esos recuerdos
y casi desesperado, dio la vuelta sobre sus pasos hacia la puerta de ese patio
de ladrillos envejecidos.
Algo estaba presintiendo, algo iba a ocurrir, pero siguió hacia la salida,
cuando al tocar el picaporte, oye a sus espaldas, decir su nombre. - Soy yo!!!…
Sintió que se cortaba su respiración, creyó soñar, percibió mucho dolor,
angustia, alegría, confundido y no queriéndose dar vueltas, volvió a escuchar
esa voz tan hermosa, tan suave y entrecortada, diciéndole nuevamente. - Soy yo!!!…
Se dio vuelta y no podía creerlo, ahí estaba ella, tan hermosa, tan elegante,
con un pantalón ajustado de piel durazno que tan bien le formaba su figura, una
camperita de hilo blanca solamente sobre su piel, su pelo increíblemente
enrulado como revuelto por el viento y una sonrisa mostrando su diente que
sobresalía en sus labios rojos. Fue la mirada más tierna y más cruel que una
mujer le podría dar, quería correr, pero no podía, quería gritarle, pero no tenía
voz, quería abrazarla, pero no le pertenecía, solo era su corazón que golpeaba
el alma y le decía- (NO ES PARA VOS, NO ES TUYA). Quiso preguntarle tantas
cosas, quería explicación, pero ya nada tenía importancia, ya había pasado
todo, el tiempo le había respondido con hechos y a la vez todo lo había
confundido. Se acercaron, se dieron un beso en la boca, todo le cayó en los
pies, el dolor, la angustia, la bronca aturdida y los dos comenzaron a llorar y
con la voz acongojada, ella le dijo. – Perdoname, no quise hacerte daño, pero
no tenía otra salida, mi madre me volvía loca y me pareció que era lo mejor.
Mas angustia, mas bronca, mas delirio… cuando casi se había acostumbrado o
resignarse a extrañarla, le decía eso… La abrazó, llevó su perfume a su memoria
junto con el recuerdo de todo lo que habían realizado juntos, él la miraba
mientras se acercaba a esa perversa puerta que lo alejaría nuevamente de ese
amor prohibido, no quería llegar a esa salida inmunda, pero no duraría nada esa
esperanza, y dejando un hilo de esa imagen tras cerrarla, abandonaba un gran
dolor, declinaba nuevamente su vida en esa atormentada e inolvidable TARDE
CUANDO EL SOL CAÍA.
Pasaron los días, y sus compañeros de colegio secundario le habían tomado
bronca a ella por lo que le había hecho y todos intentaban ayudarlo de alguna
manera, para que la olvide, pero en él, lejos estaba todo eso, cada lugar, cada
momento, cada parte de su cuerpo, mas pasaba el tiempo, más la necesitaba, la
sentía, la lloraba como un chico por las noches, sin que nadie lo sepa, porque
ahí empezó una nueva historia.
Una noche después de un tiempo, bajando las escaleras de su escuela,
saliendo con sus compañeros de curso, abajo, delante de él, estaba ella,
mirándolo inmóvil, espléndida para sus ojos y los sentimientos para decirle
algo. Nuevamente con estados de emociones confundidas, todo se mezclaba cuando
la veía, recuerdos, nostalgias, ilusiones, tristezas, engaños, dolor, pero le
ganaba su belleza y el amor que sentía por esa mujer, se acercó, se pusieron
hablar a un costado en unos sillones dentro del mismo colegio y escuchó unas
palabras que jamás pensó volver a oír. Le escribió una carta a ese novio
soldado, que renunciaba a esa relación, porque nunca había olvidado a su amor
abandonado y que de ahora en adelante no le importaba lo que pasara o lo que él
les contaría a sus padres, porque eso, había sido unas de las amenazas.
Todo se volvió primavera, todos reían, sintió música, su corazón latía como
al correr, y su estómago no dejó de expresar sus nervios y nuevamente las
arcadas y vómitos se le manifestaron, pero que interesaban, si ahora ella
estaba con él, hubiese limpiado con su boca aquellos desechos, nada le
resultaba fachoso, todo era maravilloso, todo sublime. Pero poco duraría, porque
nuevamente la vida volvió a golpear su alma.
Porque había olvido aquella promesa que a sus padres les había hecho jurar,
y exigirles intervenir en esa relación si los volviera a ver juntos.
Y esa historia continuó, porque en un momento los dos amenazaron de escapar,
Todo amor tiene un principio y a veces un final.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor








