jueves, 30 de enero de 2025

 

                                       CONCIENCIA DESOLADA

 


Tengo tanta tristeza y presión en mi alma que no me cabe el aire para respirar, duele el pecho, mi boca se seca. Mi garganta se endurece, aprieto las mandíbulas y los ojos se nublan dejando soltar lágrimas, muchas más, de las tantas que he hecho caer.

Voy de un lado a otro, de una persona a otra, de un recuerdo a otro, de un sentido a otro; quiero vivir el presente, pero me pregunto ¿estoy aquí?

Escribo una y otra vez, con culpas, las mismas historias, los mismos errores, con tinta negra, dibujando mis cicatrices. Los leo, y los recuerdos llegan, me lastiman, me arrebatan la escasa tranquilidad. Mi conciencia sigue en el pasado queriendo sentir el presente más real

No sé lo que desea mi corazón, la mente no lo acompaña, pero, ¡no puede ser!… el corazón es sabio, el amor es puro, sencillo, inteligente, piadoso, nunca escucha al pensamiento, tal vez es tan pasional que no deja que la mente se le acerque, o esa sea la razón de los tantos vaivenes de mis sentidos.

Quisiera amar sin culpas del pasado porque anhelo un amor puro, como el rocío en la mañana. Estabilizar la conciencia y el amor, para realizarme como hombre. ¿De que vale amar a la vida en su totalidad, si al acercarme a otro ser dejo heridas muy profundas?

 Así mi existencia se carga de confusión ¿Juego al amor?... ¿O está en mí ser amado cuando quiero ser olvidado?

Amo la vida, la acepto con todo lo que ella trae, pero no estoy preparado para recorrer con ella su manera. No pude ni puedo ni podré, ella está con todos a la vez y yo, solo tengo que transitar por un lado o por el otro.

Este es el dilema de una persona que no ha madurado su conciencia, no advertí lo que hice, ni medí las consecuencias y tal vez lo que merezca.

Soy un hombre como tantos, de sentirme incómodo con la realidad, por vivir con el pasado, sin cambiar el presente ni pensar con futuro, solo camino de espaldas logrando reiteradamente caer por no mirar hacia delante y no volver por el mismo lugar, porque auque lo conozca siempre algo del trayecto se ha cambiado.

Un estado emocional que no se en cual me encuentro, si libre, cansado, solo, desamorado, miedoso, arrepentido, incómodo, desconforme o simplemente la vida, me está aligerando para que mi final este mas cerca, sabiendo que vivimos muriendo todos los días un poco mas, pero, que dejo y que me estoy llevando a esa meta nueva de la existencia ¿No hay más allá de esta vida? Estoy trotando de mi nacimiento a mi muerte y deteniéndome en la mitad. Busco las razones y solo escribo incoherencias injustificadas, sabiendo que solo es vivir como Dios me puso en este mundo, amar en gracia con él y ser una especie mas de ésta hermosa naturaleza. No cambiar nada, es solo vivir por vivir, amar por amar y nacer para morir. Abandoné en mi camino amores puros y sinceros al no acompañarlos en su momento, los veo lejos, los necesito cuando me atropella la nostalgia, pienso por ellos y cada día que pasa los siento más extraños. No quiero alejarme, no puedo continuar sin tomarlos de la mano, auque ya tengan su propio destino, pero camino solo. Qué triste no poder compartir sus vidas…ellos haya y yo acá, en una habitación con cuatro paredes envejecidas por los recuerdos de mi infancia, con las nostalgias junto a mí y lo actual tan lejano.

Me pregunto. - ¿Me escapé, me fui, me liberé, me traicioné, me equivoqué, me confundí… que hice cuando partía para salir del mal, para sentirme mejor y ahora me encuentro igual; laberinto de la justicia divina o mi elección no ha llegado aún?

Quiero reposar mi dolor, descansar mi corazón, aliviar mi alma recorrer el final de este largo camino a casa. ¿Y cuál es la mía? Si la que construí la ensucié y la derrumbé o la que cuidé la regalé, pero en algún lugar tengo que llegar, en alguna parte alguien me estará esperando o en algún horizonte del destino, los brazos de la misma existencia, me entregarán al lecho de la misma muerte. Ellas se conocen y una le contará a la otra como tratarme a donde mandar mi alma y mis amores y si yo pudiera elegir, pediría volver donde salí, a las entrañas de mí madre, es ahí donde moriría para vivir.

Porque lastima tanto el pasado si no lo quiero mirar, mucho menos recordar, que es lo que olvidé para que siempre tengo algo que recoger, para que volver al principio del final de aquel momento, nací, viví y morí allí; Porque desenterrar esa vida si ya la había sepultado, o es que la enterré con sentido y ahora no puedo seguir sin ella. Es el fantasma de la culpa, la desdicha del desprecio por la felicidad de los demás, la tragedia del error y la estupidez de la incomunicación. ¿Porque siento esto dentro de mí? ¿Que es lo que hace mi corazón que no se entiende con mi razón?... Dios… dame algo de coherencia, no me tortures mas, quiero morir para salir de este dolor que no se donde va, me pierden los sentimientos y nada es como es y nada vive en mí sino está la muerte por detrás. Porque tengo esos pensamientos si lo que mas deseo en vivir…Me tortura el alma el pensar que este dolor lo he creado yo, con el alimento del sufrimiento de otros. ¿Puedo morir esta noche?  Total, nada pasaría en el mundo, mucho cambiaría en mí y todo seguiría igual o a lo mejor si, saldaría mi deuda de una vez, para dejar mi alma en paz.

Esta noche estoy escribiendo mi confesión ante mí, entre mis cosas, entre mis delirios, pero además confieso a mi conciencia que no se mi destino, donde llegará y hasta cuándo. Estoy desangrando mucho y sin ella no se puede seguir. Quiero llevarme todos los amores y a nadie defraudar. Volver amar al primer amor como el ultimo o como el que nunca amé, dejar mis remordimientos para aliviar el dolor. Quiero entenderme, pero fui lo que fui por mi mismo, soy lo que soy por lo que hice y seré lo que fui por lo que haré. ¡O Dios … no me abandones en el vacío de la oscuridad, que no me alcance! Siento miedo, no sé cómo seguir cargando esta pesadez, ya mis fuerzas se debilitan y me estoy entregando a ti. Tú me puedes salvar o por lo menos te pido mi último deseo, sino no soy digno de seguir en este mundo, dame un poco de luz para alcanzarte, sea como sea, pero alíviame, ya no puedo más, grito, imploro en este escritorio, ¡pero callo mis palabras para seguir en mi desolado silencio!

 

 

                                                  Orlando Mario Soverchia-  YoAmor

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