martes, 4 de febrero de 2025

 

          CUAL FUE MI PRIMAVERA…

 Estoy rendido a mí tiempo, sentado en un lugar cualquiera de mi mundo, contemplando la vida a mí alrededor. Mis ojos perdidos en los vaivenes de la existencia, instintivamente, la mano se recuesta en la mejilla, dejando mi cabeza reposando los pensamientos. Se atropellan por querer llegar primero, pero todos tienen su tiempo, su lugar, su vivencia. La tarde de primavera canta su llegada y el colorido visible, acaricia la vida en mi rostro.  El corazón corretea con los sentimientos encontrados, todo es brisa, sol, bullicio lejano de seres viviendo el momento que se ha detenido por molestas memorias. Contemplo flores danzando con el vaivén del viento, el perfume impregna mis neuronas, donde la mente pincela paisajes de amores. El aura hace su música, los árboles bailan al compás de su pantomima. La naturaleza en plenitud retoza de un lugar a otro, como su propia libertad lo exige. Ciento ruidos a mi lado, casi sin darme cuenta lo ignoro, creyendo que es parte del instante que estoy palpando. Era una niño, con sus ojos celestes como dos pozos sin fondo, donde se hundían mis propios miedos y anhelos, pestañas largas y una carita angelical yacía junto a mí. Era un recordatorio de que la vida, a pesar de todas sus dificultades, seguía siendo hermosa. “Se inclina, me mira, una sonrisa dulce, pura y tierna.- ¿Estás solo?... Una increíble figura de apenas cuatro añitos colmó mis ojos, su cabellito rubio enrulado abanicando las expresiones esperaba mi respuesta, sonrió, su cuerpecito movedizo, tendió su manito sobre mi cabeza, recibió mi sorprendida sonrisa donde respondo un. – Sí ¿Me quieres acompañar? … Sin repetirlo, aceptó la invitación, su vocecita me arrolló con un… -(¿Porque estás solo?... una pequeña pregunta y que gran sentido… Mi ser perplejo al sentir que alguien con tan virgen pureza pudiera sacudir mi estado… mi pregunta interior -¿Quién era? ¿Porque aquí? Mi fortaleza debilita, mi voz casi cerrada y confusa, vuelve contestar, ¡Solo no!, con mi soledad… y respondió -¡Pero yo no la veo! -Es que siempre está conmigo y nadie la ve. En ese momento se forjaron todas mis primaveras, de la niñez, adolescencia, juventud, hombre y adulto. Todo se fotografió en diferentes horizontes, de igual manera el interrogatorio apresurado con frescura y ansiedad, estaban en mis oídos, como un cumplido respondía casi de memoria ante la niñez. Todo era extraño, alguien me enfrentó en donde estaba… Yo, sin saber qué hacía ahí, comprobé que en verdad, ya no tenía primavera, le pedí un favor al viento cerrar mis ojos, para no derramar una pequeña lágrima que acompañaba mis párpados y un sensible revuelo me hizo saber, que mi pequeña compañía acudía a un llamado que no escuche y todo se desvaneció. Su imagen la perdí en la distancia, traté de visualizarla mejor, pero nada cerca existía, fue que ese ser pequeño, no fue más que mi alma, que nacía entre los recuerdos de mi vida. En ese instante, comprendí que la soledad no era una condena, sino una oportunidad para reconectar con mi interior y descubrir un nuevo significado en la existencia. Nunca supuse que los sentimientos acumulados en mi alma, se desvanezcan o se alejen de mi corazón, para luego desesperadamente corran tras ellos, cuando toda una vida, busque mi lugar para amar.

                                        Orlando Mario Soverchia- YoAmor             D/R

                                derechos reservados 

jueves, 30 de enero de 2025

 

SEÑORA MÍA


 

Una noche bailando, llamaste mi atención

Dando vueltas con desesperación.

Ponías en mí, toda mi preocupación

Sin dejarme más que mi decisión.

Buscando tú figura sin contemplación

Escapando a toda mi seducción

 

Tú cuerpo moviéndose sin parar

Intrigados mis sentidos para especular,

Corría yo de un lado a otro sin pensar

Nada podía yo contemplar

Sin que tú llegases a impacientar

Todo mi tiempo sin vacilar.

 

Llevé mi cuerpo despacio hacia el encuentro

Quedando parado como un estorbo

Pensado si aún tú fueras mí logro.

Dejando mis ojos reposando sobre tus hombros

Entrando y saliendo de mis pensamientos

Analizando hasta donde tú, querías mí gesto.

 

Tú ritmo sin frenesí, contagiaban a tu alrededor

Miradas que iban y venían con mucho fervor

Sonrisa y canto jugaban entre tú esplendor

Ganando premura y más admirador

Dejando algunos diciéndole por favor

Y nadie podía llegar sin poseer temblor.

 

Junté muchas fuerzas y un tanto de orgullo

Sintiendo a mí paso seguridad y algunos murmullos

Nada detenía mi pausado progreso

 La distancia acortando los hechos

Jugado a mi instinto sentí mis derechos

De aquella mujer, que observé de lejos.

 

Acerqué mi cara con mucha cautela,

 Un tanto nervioso solté mi propuesta

Tu mirada un tanto extraviada,

 Asintió sin poner resistencia

Tomé tu cintura para sentir tu figura

Y jugando a los novios formamos pareja.

 

 

Palabras cortadas y algunas confusas

Poníamos nuestras caras, cercas y melosas

Tu perfume y el mío mezclaban las almas

Sonrisas y miradas, acompañaban las charlas

Llegando a contarnos vivencias pasadas

Y sin darnos cuenta, reunimos las nuestras.

 

Observando tus ojos y mucho tu boca

 Solté mis elogios por cuanto provocan

Reíste y devolviendo con otras estrofas

Todo lo hermoso que una mujer corteja

Respondiendo lo mismo y con grata sorpresa

Aceptando sin miedo mis libres propuestas.

 

Llegamos a amarnos, despacio y con tiempo

Recorrimos los cuerpos jugando al intento

Sabiendo que nadie sabía lo nuestro

Buscamos en cada movimiento y pensamiento

Concierto de amores, para un gran momento

Tal vez, sin imaginar otro gran encuentro.

 

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor         

 

RACIOCINIO

 


Son desmedidos los desencuentros

y sobrados los secretos que nublaron mi ser.

Sostengo los engaños admitidos,

como un frágil patrimonio de amor,

construido sobre cimientos de mentiras.

Cada promesa incumplida, cada mirada evasiva,

apuñalaron mi confianza y ahora las grieta en nuestro vínculo,

son demasiado profundas para ser ignoradas.

Mi alma necesita transparencia, mi corazón de conciencia

Y compartir mis sueños con un día de luz, de una verdad sincera.

Nada tiene sentido, cuando tu cuerpo es ajeno al mío.

Los momentos son de eternas esperas sin concretar,

y los deseos, en espinas que torturan hasta enloquecer.

Quiéreme como quieras, pero déjame ser yo mismo,

en dejarme cuidar mi alma herida.

Y quizás algún día nuestros besos,

serán recuerdos imborrables,

que ni mi propia existencia,

creerán que fueron reales.

 

                           Orlando Mario Soverchia-YoAmor                  D/R

 

                                       CONCIENCIA DESOLADA

 


Tengo tanta tristeza y presión en mi alma que no me cabe el aire para respirar, duele el pecho, mi boca se seca. Mi garganta se endurece, aprieto las mandíbulas y los ojos se nublan dejando soltar lágrimas, muchas más, de las tantas que he hecho caer.

Voy de un lado a otro, de una persona a otra, de un recuerdo a otro, de un sentido a otro; quiero vivir el presente, pero me pregunto ¿estoy aquí?

Escribo una y otra vez, con culpas, las mismas historias, los mismos errores, con tinta negra, dibujando mis cicatrices. Los leo, y los recuerdos llegan, me lastiman, me arrebatan la escasa tranquilidad. Mi conciencia sigue en el pasado queriendo sentir el presente más real

No sé lo que desea mi corazón, la mente no lo acompaña, pero, ¡no puede ser!… el corazón es sabio, el amor es puro, sencillo, inteligente, piadoso, nunca escucha al pensamiento, tal vez es tan pasional que no deja que la mente se le acerque, o esa sea la razón de los tantos vaivenes de mis sentidos.

Quisiera amar sin culpas del pasado porque anhelo un amor puro, como el rocío en la mañana. Estabilizar la conciencia y el amor, para realizarme como hombre. ¿De que vale amar a la vida en su totalidad, si al acercarme a otro ser dejo heridas muy profundas?

 Así mi existencia se carga de confusión ¿Juego al amor?... ¿O está en mí ser amado cuando quiero ser olvidado?

Amo la vida, la acepto con todo lo que ella trae, pero no estoy preparado para recorrer con ella su manera. No pude ni puedo ni podré, ella está con todos a la vez y yo, solo tengo que transitar por un lado o por el otro.

Este es el dilema de una persona que no ha madurado su conciencia, no advertí lo que hice, ni medí las consecuencias y tal vez lo que merezca.

Soy un hombre como tantos, de sentirme incómodo con la realidad, por vivir con el pasado, sin cambiar el presente ni pensar con futuro, solo camino de espaldas logrando reiteradamente caer por no mirar hacia delante y no volver por el mismo lugar, porque auque lo conozca siempre algo del trayecto se ha cambiado.

Un estado emocional que no se en cual me encuentro, si libre, cansado, solo, desamorado, miedoso, arrepentido, incómodo, desconforme o simplemente la vida, me está aligerando para que mi final este mas cerca, sabiendo que vivimos muriendo todos los días un poco mas, pero, que dejo y que me estoy llevando a esa meta nueva de la existencia ¿No hay más allá de esta vida? Estoy trotando de mi nacimiento a mi muerte y deteniéndome en la mitad. Busco las razones y solo escribo incoherencias injustificadas, sabiendo que solo es vivir como Dios me puso en este mundo, amar en gracia con él y ser una especie mas de ésta hermosa naturaleza. No cambiar nada, es solo vivir por vivir, amar por amar y nacer para morir. Abandoné en mi camino amores puros y sinceros al no acompañarlos en su momento, los veo lejos, los necesito cuando me atropella la nostalgia, pienso por ellos y cada día que pasa los siento más extraños. No quiero alejarme, no puedo continuar sin tomarlos de la mano, auque ya tengan su propio destino, pero camino solo. Qué triste no poder compartir sus vidas…ellos haya y yo acá, en una habitación con cuatro paredes envejecidas por los recuerdos de mi infancia, con las nostalgias junto a mí y lo actual tan lejano.

Me pregunto. - ¿Me escapé, me fui, me liberé, me traicioné, me equivoqué, me confundí… que hice cuando partía para salir del mal, para sentirme mejor y ahora me encuentro igual; laberinto de la justicia divina o mi elección no ha llegado aún?

Quiero reposar mi dolor, descansar mi corazón, aliviar mi alma recorrer el final de este largo camino a casa. ¿Y cuál es la mía? Si la que construí la ensucié y la derrumbé o la que cuidé la regalé, pero en algún lugar tengo que llegar, en alguna parte alguien me estará esperando o en algún horizonte del destino, los brazos de la misma existencia, me entregarán al lecho de la misma muerte. Ellas se conocen y una le contará a la otra como tratarme a donde mandar mi alma y mis amores y si yo pudiera elegir, pediría volver donde salí, a las entrañas de mí madre, es ahí donde moriría para vivir.

Porque lastima tanto el pasado si no lo quiero mirar, mucho menos recordar, que es lo que olvidé para que siempre tengo algo que recoger, para que volver al principio del final de aquel momento, nací, viví y morí allí; Porque desenterrar esa vida si ya la había sepultado, o es que la enterré con sentido y ahora no puedo seguir sin ella. Es el fantasma de la culpa, la desdicha del desprecio por la felicidad de los demás, la tragedia del error y la estupidez de la incomunicación. ¿Porque siento esto dentro de mí? ¿Que es lo que hace mi corazón que no se entiende con mi razón?... Dios… dame algo de coherencia, no me tortures mas, quiero morir para salir de este dolor que no se donde va, me pierden los sentimientos y nada es como es y nada vive en mí sino está la muerte por detrás. Porque tengo esos pensamientos si lo que mas deseo en vivir…Me tortura el alma el pensar que este dolor lo he creado yo, con el alimento del sufrimiento de otros. ¿Puedo morir esta noche?  Total, nada pasaría en el mundo, mucho cambiaría en mí y todo seguiría igual o a lo mejor si, saldaría mi deuda de una vez, para dejar mi alma en paz.

Esta noche estoy escribiendo mi confesión ante mí, entre mis cosas, entre mis delirios, pero además confieso a mi conciencia que no se mi destino, donde llegará y hasta cuándo. Estoy desangrando mucho y sin ella no se puede seguir. Quiero llevarme todos los amores y a nadie defraudar. Volver amar al primer amor como el ultimo o como el que nunca amé, dejar mis remordimientos para aliviar el dolor. Quiero entenderme, pero fui lo que fui por mi mismo, soy lo que soy por lo que hice y seré lo que fui por lo que haré. ¡O Dios … no me abandones en el vacío de la oscuridad, que no me alcance! Siento miedo, no sé cómo seguir cargando esta pesadez, ya mis fuerzas se debilitan y me estoy entregando a ti. Tú me puedes salvar o por lo menos te pido mi último deseo, sino no soy digno de seguir en este mundo, dame un poco de luz para alcanzarte, sea como sea, pero alíviame, ya no puedo más, grito, imploro en este escritorio, ¡pero callo mis palabras para seguir en mi desolado silencio!

 

 

                                                  Orlando Mario Soverchia-  YoAmor

lunes, 27 de enero de 2025

 Escribir de mí, es como escribir con tiza blanca en una pared blanca, nada se vería y nada se sabría, no necesito comentar quien soy y como soy, la gente y la vida misma narra mi historia, buena o mala, pero dibujan mi camino.

Yo conozco muy bien mi propia historia, por los tanto soy el único que puedo juzgarme, criticarme y aplaudirme cuando yo quiera
“A veces te olvido, quizás por unos días, quizás semanas, o hasta un mes, pero siempre de una u otra manera vuelves siempre a mi mente.”
No juzgues mis decisiones si no conoces mis razones.

jueves, 23 de enero de 2025

 

ESCRITURA



Te desnudo con poemas,

te acaricio con escritos,

te muerdo con los párrafos,

nos amamos entre líneas,

sintiendo lujuria de un texto

y deseamos todo lo escrito.

Muero por pensarte desgarrando mis instintos.

Te cobijo de amor con mis deseos llorando.

Y con versos húmedos te ofrendo mi alma

Llorando en la desesperación

con la literatura placentera.

Narrando tus manos en mi cuerpo

y acariciando mi cutis, deseándome

como en el primer renglón de este escrito.

Y tus habilidades, con tinta en mi piel,

trazando mapas de deseos.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor              D/R

derechos reservados

 

LOS TE, DE UN AMOR

 

Te extraño, te pienso, te imagino, te necesito, te quiero ver, allá voy, estoy viajando, estoy llegando, te veo, te huelo, me acerco, te toco, te miro, te abrazo, te beso, te hablo, te comento, te enojas, te alejas, te llamo, te vas, te grito, te das vuelta, te pregunto, te excusas, te avergüenzas, y yo. Te dejo.

 

 


 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

martes, 21 de enero de 2025

 

ILUSIÓN DESVANECIDA



Hoy te pensé, te llamé, te escribí, te esperé,

pero nada supe de ti, nada dejaste saber.

Mis sueños desvanecieron cuando mirando

la página de tu respuesta, nada apareció.

Sentí vergüenza por haberme creído que yo era tu amor,

Y solo fueron los pensamientos de los escritos.

Nadaban en mi memoria salvándose de ahogarse,

las ilusiones que se formaron en apenas cuatro días.

Saqué de mi corazón palabras bonitas que tenía para ti,

pero no alcanzaron a llenar tu alma, no supe conquistarla.

Te fuiste entre mis manos,

como mis lágrimas al secar mis ojos

por quererte tanto en tan poco tiempo.

No sé del tiempo que va pasando,

que me diste y que te vi,

si solo me has mirado,

en un lugar que nunca imaginé.

Tu figura es mi amiga, porque siempre la había soñado,

y en un instante perverso de la vida

ya no eras mi ilusión hecha realidad.

Sentí tu voz sin que hables,

escuché tu adiós que lastimaba mis huellas del querer.

Grité en silencio mi dolor,

y el desvelo de este sueño

apretaron sin compasión,

todos mis recuerdos de amor.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

jueves, 16 de enero de 2025

 

REFLEXIÓN Y CONFESIÓN



El tiempo camina de la misma manera

que el espíritu se mueve.

Como el cuerpo se encuentra,

Como el corazón palpita,

Como los sentimientos razonan.

Pero nunca elegimos o complacemos

las necesidades de la duración y manera  que recibimos,

y vivirla dentro de esta jungla de la existencia.

Nacemos para morir pero también

para transitar en este plano de energía.

Donde aparece el amor, la alegría, la tristeza,

las preocupaciones, los dilemas de lo bueno y lo malo.

Registramos los desengaños, los miedos, las incertidumbres.

de quienes somos y como son los demás.

En el laberinto de culpas, perdemos el norte

por no saber  empatizar con la justicia del espíritu

como un barco a la deriva en una mar de reproches.

Nos disgregamos en compromisos y hasta lo que merecernos,

pero siempre, siempre existe el análisis

de cómo recorrimos esos momentos de la subsistencia.

Pero la mente rompe todo estereotipo del realismo,

Porque es un lienzo en blanco

Es este intervalo de todo lo que analizamos,

florecen las tertulias de tantas noches de soledad,

de sentirnos solos y reclamarnos por los arrepentimientos.

Porque las ansiedades, son las murallas que nos encarcelan.

Terminando el relato de la perfección de nuestra humanidad espiritual.

 

Quiero sentir la magia de la sana pasión,

de contarme que todo no es exactitud lo que cuenta la oscuridad.

Pretendo sentir que por no ver el sol, al día siguiente me ilumina.

Que cuando acaricio la luna con la mirada, abrazo ilusiones de la paz.

Que al sentirme y percatar el aislamiento de mi escenario moribundo,

hay una lluvia profusa de sentimientos hermosos vociferando bondad.

Necesito estar en la luz de mi espíritu roto y juzgado.

Porque en mí, jamás existió la grosería del daño,

Pero sin sentirlo, algunas veces plague la confusión de la sensibilidad,

Sin percatarme que el dolor no es solo mío y para el otro, un olvido.

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

martes, 14 de enero de 2025

 

UN MOMENTO DE ENERO


 

Tarde de sol, de calor, de nubes,

de alguien caminando en las sombras de su necesidad,

quietud, reflejos sobre el pavimento, y tarde donde detuve en mí, todo pasar.

Mis sentimientos se calmaron, mis pensamientos se agitaron y mi cuerpo doblegó.

La fatiga de sueños rotos, como hojas secas al viento,

 de sorpresas dolosas no imaginadas,

de inconvenientes que no he solucionado y de todo aquello que fue mi pasado.

Tarde de enero caliente, calcina mis entrañas,

y marca la línea de mi nuevo recorrido,

pero nada cambiará mi rumbo elegido.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

 

                     UNA PEQUEÑA HISTORIA DE AMOR



La vida es tan escabrosa, como caminar sobre un campo de ortigas, y es ahí cuando mayor es el delito, mayor debe ser el tiempo consagrado a los remordimientos, es el único dolor del alma que la duración y la reflexión no logran calmar jamás, y todo el mundo ve lo que aparentamos y pocos advierten lo que somos, porque hay diferencia entre el entender las cosas y conocer las personas.

Eran amigos de la infancia, ella 16 años, de talle grande, alta, y él, la misma edad, más bajo y delgado, pertenecían al mismo grupo de amigos, pero lejos de él estaba esa mujer. Parecía que no encajaban en esa época, por el que dirán de la altura, la que influía por el estúpido machismo del hombre alto y la mujer más baja, pero por alguna razón él, llegó a sentir más que una amistad, después de que su figura había cambiado para ser una bellísima mujer.

Comenzó entonces, entre ambos, un lindo interés, seguido de un bonito acostumbramiento, hasta darse cuenta cuanto se necesitaban, llegando así, los grandes problemas de esta historia. Tal vez sus padres tendrían un presagio de un difícil y distinto amor. Por sus egoísmos y sin importarles lo que su hija quería, comenzaron a perseguirlos y evitarles cualquier encuentro. Todo lugar era prohibido, controlado y marcado, por lo que, para estar un segundo juntos, tenían que ir de vecinos lejanos. Algunos no querían problemas, como aquellos que los traicionaban, contándoles a sus padres, donde luego llegaría el castigo de no dejarla salir, y la persecución para amenazarla de muchas maneras, donde a él, para amarla le costaba mucho dolor y tristeza, sintiendo el miedo de ser vistos.

Fue tanta la tensión y adrenalina de esas situaciones que dejaron en él, secuelas por mucho tiempo, como tener pánico a la oscuridad, donde volver a su casa en las noches, no más de una cuadra, ella lo tenía que acompañar, y su madre lo esperaba. Esa intriga en su vida, lo afectó de una manera extraña en todo lo que se refería a su seguridad.

Para ella, él, fue su primer hombre, e hicieron el amor por primera vez. Un día al caer la tarde, fueron en moto a un monte cómplice de ese momento, para él fue uno de los instantes más extraordinarios y a la vez, una de las curiosas sensaciones de placer y miedo, porque había tocado el cielo con las manos, por poder amar a esa hermosa mujer tan prohibida.

Se sintió un hombre realizado, que todos lo envidiaban, sintió orgullo y tambien fue feliz, muy feliz, quería con toda su alma a esa bella adolescente.

Comenzó amarla con locura, aturdido por tenerla a cada momento a su lado, queriendo mostrarse ante todos sin vergüenza, sin miedos, y resultaba ser todo lo contrario. Tenían que esconderse, correr porque seguían vigilándolos, y muchas veces los descubrían, hasta que un día los padres de ella, fueron a la casa de él, a decirles a sus padres, que dejara tranquila a su hija, que no la molestara más, que él no era para ella. Ellos, dolidos, aceptaron a medias tal locura, y para defender el orgullo y la dignidad de su hijo, lo defendieron en lo que podían y como podían.

Desde ese día los padres de ella, comenzaron a inculcarle otro chico, ironía de la vida… Era un amigo de los dos, como se decía, de la barra de amigos, a ella no le desagradaba como hombre, pero no le interesaba como novio o como su amor, pero insistían con aquel muchacho y todo utilizaban para acercarlo y hacerle ver que todo sería mucho mejor para su vida. Le prestaban el auto por ser mayor de edad, para que la lleve a dar vueltas, que salgan de noche con los demás amigos de la barra, donde él no podía acercársele, solo los podía ver de lejos, o pensar donde estaban o que hacían.

Por las noches de verano, él salía a la puerta porque vivían a una cuadra, para observar si estaban frente de la casa, y las ganas y los sentimientos, se retorcían con la soledad de no entender nada de lo que ocurría.

Pasó algo de tiempo discutiendo y peleando situaciones que estaban viviendo, los celos comenzaban a invadirlo, los nervios y la angustia empezaban a dejar secuelas, y cuándo quedaban juntos en el minuto contado y controlado, mirando de un lado a otro, reñían, queriendo aclarar lo que se oscurecía sin sentido. Por tanta bronca, las arcadas le venían a él, y el estómago lo acompañaba con vómitos, sin poder controlarse frente a ella, y las lágrimas los hacían sentir más tristes, más lejos, y siempre ocurría en las pocas veces que se podían ver.

Un fin de semana, sábado a la tarde como las 16 hs, se citaron frente a la casa de una amiga, casi alegres con algo de miedo, se abrazaron, se besaron, todo muy frágil, expuestos a todo lo que podía pasar, de que no los vieran los cómplices de sus padres, pero ilusionados, porque a la noche se verían como siempre en una confitería. Ese lugar era donde se escondían de todo y de todos, trataban de sentirse solos, pero, todo lo contrario, mil ojos los observaban juzgando o hablando de lo que les ocurría.

Acordaban de cuidarse lo más que podían, que los vieran lo menos posible, refugiándose en lugares vip, pero era un juego de chicos, queriendo ser adultos e independientes, sabiendo que nada era así, se diría que ese amor tampoco lo era.

Se escondían de gente que suponían podían contar, algunos los comprendían y trataban de hacerles los momentos más fáciles, y aquellos que no querían, por verla sufrir al estar al lado de él, diciendo o creyendo que ella, era una más de su colección, y no viendo que él también sufría… Eran aquellos que estaban influyendo al igual que sus padres, inculcándole, a ese otro chico.

Ese lugar tenía todo, era el único amparo público creyendo que se refugiaban del peligro y en ese lugar, planeaban sus destinos.  

Legó la noche, donde cada sábado para él, era su gran día, era el lugar más feliz de esos tiempos, era sentirse realmente enamorado de ese amor tan sublime… Se acostaba temprano para hacer la previa, de las dos de la mañana escuchando música romántica, que lo hacía sentir triste y a la vez contento, extraño y morboso estado, pero su mente, sin entender porque, se lo imponía.

Llegó la hora de ir, se cambió, estaba nervioso, ansioso, algo de eso siempre pasaba y más cuando tenía que verla. Entró a la confitería, caminó un buen rato buscándola como siempre lo hacía, entre sus amigas, o más bien, de una de ellas, quien más los defendía y los ayudaba, pero solo vio a esa amiga, y no a ella, le pareció que lo eludía. No entendía mucho la situación, hasta que después de un momento, esta amiga, vino hacia él y le dijo: - Tengo que decirte algo, me duele mucho lo que tengo que contar y no sé cómo, pero ella no va a venir, me dijo que no la esperes. -  Preguntó. - ¿por qué!... los padres se enteraron de algo o ¿qué le pasó?… y ella contestó. – No, la verdad es que esta tarde despues que te vio a vos, fue hasta el almacén del padre de este amigo de ustedes, él estaba afuera, se pusieron hablar en el living de la casa y le propuso ser su novia y ella lo aceptó, así que en estos momentos están en la casa de ella con sus padres y lo invitaron a comer. -

Él no se daba cuenta lo que estaba pasando, no entendía nada, se gritaban para escucharse por el bullicio del lugar mientras la gente los empujaba. De repente, no quedó nadie a su alrededor, no oía nada, no veía nada, todo se había nublado, los ojos se le llenaron de lágrimas, se quedó sin voz, no podía responder a lo que esa amiga le preguntaba, si se sentía bien.

No supo cual fue la razón, si el destino quiso terminar de matar ese amor, o hacerle más daño, cuando en la confitería pusieron el tema de INDUSTRIA NACIONAL (LA TARDE QUE TE AME) ¡El himno de ellos!!!…

Llevándose la gente y bancos por delante, caminó por ese túnel de torbellino, transitando por un tren fantasma desgarrando su vida, escuchando esa canción hasta su final. Corrió hacia la salida de ese lugar, que en un momento fue el más hermoso, único, pasando hacer el infierno para su alma.

Salió a la calle, pasó frente a la casa donde estaban ellos, la luz del living estaba encendida, trató de espiar, pero tuvo miedo de lo que podía ver y por la cobardía de enfrentar la realidad… siguió a su casa.

Se acostó, y llorando más de lo que venía haciendo, apretando la almohada para que sus padres no le escuchen el llanto, gritó por dentro. - ¿Porque me hiciste esto?… Porque mi amor… ¡Si todo estaba bien… ¡Todo lo charlábamos juntos, lo resolvíamos juntos!!!... 

Las preguntas de desconcierto que venían a su mente, era en vano, nada tenía lugar por aquel estado que estaba padeciendo. Dio mil vueltas en la cama hasta que se hizo de día. Se levantó y se fue a la casa de ese que creía su “amigo”, estaba durmiendo, sus padres lo hicieron pasar, algo sabían de lo que sucedía, y a ellos tambien le gustaba la situación de su hijo, por eso poca atención le dieron, igual le abrieron la puerta, (estaban todos los días juntos) … Se acercó, lo despertó y le preguntó. - ¿Estás contento ahora? ¿Por qué hiciste esto? ¿Para qué hiciste lo que hiciste? Si sabes que ella no te quiere ¿Por qué? ¿Por qué llegaste a rebajarte y aprovechar la ventaja de sus padres?... Aquel individuo, lo miró, casi indiferente a su desesperación, y un tanto seguro, soberbio y sonriente, le dijo. - No importa, yo le gusto y con el tiempo me va a querer igual o mucho más que a vos; además vos a ella no la dejas vivir bien, porque con vos no puede ir o hacer nada… Y otra te digo… - Cuando salga del servicio militar, que esta noche me tengo que presentar, nos vamos a casar y nos iremos de este país.

El silencio fue corto, la sorpresa dolorosa, hasta que se animó a preguntar. - ¿Ella está de acuerdo? La respuesta fue inmediata. - Sí, y más te digo, estuvimos hasta muy tarde los dos solos y todo esto lo planeamos juntos, y no me di cuenta de que te estuviera extrañando, la pasamos muy bien y no me hubiera imaginado que sería así. -

Volvió a sentirse usado, engañado, sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas, la garganta se transformó en una lija, no podía respirar y tuvo que escuchar que le dijera: - Sé que te sentís mal, pero ya se te va a pasar, vos podrás conseguir a otra mujer para olvidarla. Quiso romperle la cara, apretarle la garganta para callar esas cuchillas que le traspasaban el corazón… Y al instante se dio cuenta que ella también en cierta forma lo aceptaba y se lo estaba diciendo. Se levantó de esa cama donde se había sentado junto a este “amigo”, salió casi corriendo a su casa, entró, llamó a sus padres, parado y apoyado en un tejido, desconsolado, aturdido, acongojado, sin poder decir una palabra, se puso a llorar como loco, les contó cómo pudo lo que había pasado, y les hizo jurar por su vida, que si ellos sabían que en algún momento volvería de nuevo con esa mujer, la saquen de su lado de cualquier forma o manera, se los hizo jurar de nuevo y los dos viejos, viéndolo desesperado, aceptaron llorando junto a él, que harían lo imposible para lograrlo.

Ese día domingo, cumplía sus 18 años, fue el regalo que recibía de la vida, su padre por primera vez, le daba el auto para que se vaya con otros amigos donde él quisiera, fuera de la ciudad.

Era un día muy triste o por lo menos asi lo veía, estaba muy nublado, mucho frío, un rato de lloviznas tenues, y de a ratos, lluvia perezosa, traidora para su dolor. Salían y entraban a muchas ciudades de alrededor, antes de llegar a una confitería bailable. En todos los lugares que ingresaban poco había, todo lo veía de una manera especial, se sentía extraño por la sensación de manejar el auto él solo y lejos de su ciudad, sentirse libre e independiente, saber que su padre lo dejaban hacer lo que quisiera con tanta responsabilidad en sus manos…pero nada podía disfrutar, sentía una angustia interior, palpitaba algo grave que estaba pasando por su persona, todo confuso, raro, todo lo encontraba solitario. Al ingresar en un pueblo chico y triste por naturaleza, fue entrar a la cruel realidad de lo que sucedía, existía, solo con el dolor del corazón, y se dio cuenta que en ese momento aquel “amigo”, estaba en la casa con ella. Tal vez se estaban besando o abrasando, corría su imaginación, nada comprendía, nada sentía, la hora no pasaba, sus compañeros no existían. Salió del infierno en el que se encontraba rápidamente, llevando el auto a la ruta para llegar a esa bendita confitería, creyendo que ahí estaba el paraíso, pero no lo fue. Poca gente o por lo menos para él, porque al escuchar temas de amor o recorrer el lugar una y otra vez, esperaba ver la imagen de su amor. Sin importarle que estaban haciendo los demás, dijo que se volvía, que ya era tarde y no quería preocupar a sus padres, pero lo único que quería, es tener el segundo que podía tardar en pasar delante de esa casa con él auto, pero no la pudo ver.

Así pasó el tiempo y los días sin poder verla. Se encontraba con pocas fuerzas, desganado, como si hubiese salido de una fuerte gripe, le dolía siempre el cuerpo y mucho la cabeza. Hasta que una terrible tarde, estando en un bar, pasó ella sobre la vereda de enfrente, vestida de una manera muy especial, se había puesto un vestido escocés tableado, con zapatos de talcos muy altos, porque su nuevo novio, le había dicho que los usara, porque él era más alto. No lo miró, lo ignoró por completo, tal vez porque no tuvo valor para hacerlo, porque no quería enfrentar la realidad, o por tener miedo de darse cuenta que se había equivocado, sin más, ella dio vuelta su cara sin importarle nada, y a él, esa actitud hirió su alma como una daga.

Tres meses después, también un sábado a la tarde, tomó fuerzas, juntó todo lo que pertenecía a ella, algunas cartas, algunos recuerdos y se los llevó a una amiga, esa casa fue el escondite de los dos, pero por poco tiempo, el padre los había delatado.

Tarde de sol primaveral, golpeó la puerta de chapa, única entrada que daba al patio, salió su amiga, sorprendida, se veía nerviosa, no sabía que decirle, pero a la vez lo miraba emocionada, con un poco de lástima, angustiada, porque lo veía como se encontraba, sabía lo que le estaba pasando, lo hizo pasar para salir de la vereda, a un costado de la entrada, esta amiga no entendía mucho lo que estaba pasando, pero comprendía lo complicado de aquella decisión, y él sin dejarla hablar le dijo. - No por favor, no te preocupes, me voy enseguida, no te molesto mucho, solo te dejo estas cosas que son de ella. Mientras lo hacía pensaba… que nadie se daba cuenta que su amor, tenía algo de donde aferrarse, tal vez no era lo que sentía, pero algo distinto le ocurría y no le desagradaba ese vínculo, en cambio nadie notaba que él, había tenido una caída libre a un precipicio sin final y que ninguno de los dos tenía la culpa, si embargo, muchos lo veían culpable por quererla. No comprendían que ella le dio la espalda, que no le importó dejarlo vacío, no le importó el amor que él sentía, y bien sabía cuánto sufría por ella, pero por alguna razón ya nada importaba, ni le interesaba por lo que estaba atravesando.

Miró por última vez lo que esa chica tenía en la mano, dejaba parte de su vida o tal vez toda la vida en esas cartas, en esos regalos, en esos recuerdos y casi desesperado, dio la vuelta sobre sus pasos hacia la puerta de ese patio de ladrillos envejecidos. 

Algo estaba presintiendo, algo iba a ocurrir, pero siguió hacia la salida, cuando al tocar el picaporte, oye a sus espaldas, decir su nombre. - Soy yo!!!… Sintió que se cortaba su respiración, creyó soñar, percibió mucho dolor, angustia, alegría, confundido y no queriéndose dar vueltas, volvió a escuchar esa voz tan hermosa, tan suave y entrecortada, diciéndole nuevamente. - Soy yo!!!… Se dio vuelta y no podía creerlo, ahí estaba ella, tan hermosa, tan elegante, con un pantalón ajustado de piel durazno que tan bien le formaba su figura, una camperita de hilo blanca solamente sobre su piel, su pelo increíblemente enrulado como revuelto por el viento y una sonrisa mostrando su diente que sobresalía en sus labios rojos. Fue la mirada más tierna y más cruel que una mujer le podría dar, quería correr, pero no podía, quería gritarle, pero no tenía voz, quería abrazarla, pero no le pertenecía, solo era su corazón que golpeaba el alma y le decía- (NO ES PARA VOS, NO ES TUYA). Quiso preguntarle tantas cosas, quería explicación, pero ya nada tenía importancia, ya había pasado todo, el tiempo le había respondido con hechos y a la vez todo lo había confundido. Se acercaron, se dieron un beso en la boca, todo le cayó en los pies, el dolor, la angustia, la bronca aturdida y los dos comenzaron a llorar y con la voz acongojada, ella le dijo. – Perdoname, no quise hacerte daño, pero no tenía otra salida, mi madre me volvía loca y me pareció que era lo mejor.

Mas angustia, mas bronca, mas delirio… cuando casi se había acostumbrado o resignarse a extrañarla, le decía eso… La abrazó, llevó su perfume a su memoria junto con el recuerdo de todo lo que habían realizado juntos, él la miraba mientras se acercaba a esa perversa puerta que lo alejaría nuevamente de ese amor prohibido, no quería llegar a esa salida inmunda, pero no duraría nada esa esperanza, y dejando un hilo de esa imagen tras cerrarla, abandonaba un gran dolor, declinaba nuevamente su vida en esa atormentada e inolvidable TARDE CUANDO EL SOL CAÍA.

Pasaron los días, y sus compañeros de colegio secundario le habían tomado bronca a ella por lo que le había hecho y todos intentaban ayudarlo de alguna manera, para que la olvide, pero en él, lejos estaba todo eso, cada lugar, cada momento, cada parte de su cuerpo, mas pasaba el tiempo, más la necesitaba, la sentía, la lloraba como un chico por las noches, sin que nadie lo sepa, porque ahí empezó una nueva historia.

Una noche después de un tiempo, bajando las escaleras de su escuela, saliendo con sus compañeros de curso, abajo, delante de él, estaba ella, mirándolo inmóvil, espléndida para sus ojos y los sentimientos para decirle algo. Nuevamente con estados de emociones confundidas, todo se mezclaba cuando la veía, recuerdos, nostalgias, ilusiones, tristezas, engaños, dolor, pero le ganaba su belleza y el amor que sentía por esa mujer, se acercó, se pusieron hablar a un costado en unos sillones dentro del mismo colegio y escuchó unas palabras que jamás pensó volver a oír. Le escribió una carta a ese novio soldado, que renunciaba a esa relación, porque nunca había olvidado a su amor abandonado y que de ahora en adelante no le importaba lo que pasara o lo que él les contaría a sus padres, porque eso, había sido unas de las amenazas.

Todo se volvió primavera, todos reían, sintió música, su corazón latía como al correr, y su estómago no dejó de expresar sus nervios y nuevamente las arcadas y vómitos se le manifestaron, pero que interesaban, si ahora ella estaba con él, hubiese limpiado con su boca aquellos desechos, nada le resultaba fachoso, todo era maravilloso, todo sublime. Pero poco duraría, porque nuevamente la vida volvió a golpear su alma.

Porque había olvido aquella promesa que a sus padres les había hecho jurar, y exigirles intervenir en esa relación si los volviera a ver juntos.

Y esa historia continuó, porque en un momento los dos amenazaron de escapar,  

Todo amor tiene un principio y a veces un final.

 

             Orlando Mario Soverchia- YoAmor