sábado, 10 de mayo de 2025

 

COMO ERES Y QUE HACES

 


Eres la mujer pervertida,

lujuriosa y trasgresora de los instintos.

Me calientas y me excitas con tu presencia.

Me abochornas con tus juegos.

Me tientas sin pedir permiso.

Me entregas las tentaciones sin grises.

Me embriagas con el temblor de tus manos.

Me debilitas con la curva de tu sonrisa.

Me derribas con tus caricias sin control.

Me enloqueces con tus besos de tentación.

Me saboreas cuando me pierdo en tus entrañas.

Me tientas a la locura sin igual.

Me juegas con tu mirada desencajada.

Me quitas todo poder.

Me haces tuyo, sin medida.

Me aprietas sobre tu cuerpo sin límite.

Me hablas jadeando en mis oídos.

Me dejas tendido sin respiro.

Me amas hasta que mi existencia muere feliz.

Me eres fiel, sincera y afable sin condición.

Cada segundo, cada momento, cada día,

te prefiero como mujer degenerada de amor y leal,

que mil putas juntas,

me engañen con sentimientos falsos.

 

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

jueves, 8 de mayo de 2025

 El tiempo pasa, la piel se estira, los sentimientos reflexionan, el corazón se llena de nostalgia, la mente tropieza, el cuerpo se queja, y la edad crece entre las nuevas vidas, sacando todo lo fresco de mí.

Orlando Mario Soverchia-YoAmor D/R
derecos reservados

domingo, 16 de febrero de 2025

 

                                          EL ABUELO

 

La vida es una narración, tiene una mayúscula y el punto final.

Pero hay principios y finales que narran los errores que lastiman.

Comenzamos siendo indefensos, inconscientes, dependientes y queridos.

Todo es mayúscula: tolerancia, palabras y enseñanza.

La supervivencia se va formando con historias, matices, sentimientos.

Todos advertimos y escribimos oraciones con nuestro recorrido.

Hasta que el papiro amarillento y gastado por el tiempo se va completando y poca tinta quedan ya, más las inseguridades del pulso.

He aquí que el ser humano llega a la vejez, y nadie quiere leer su existencia, porque aquí comienza la sencilla y cruel historia del abuelo.

 

En la actualidad, esta es una familia formada por el abuelo viudo y adulto mayor, pero con ciertas incapacidades. Tiene cuatro hijos, tres varones y una hija, que fue la segunda de los herederos. Él vivía en su propia casa solo, pero los inconvenientes que el tiempo nos arrastra empezaron los debates sobre que no podía seguir en su soledad. Esto llevó a muchas charlas entre ellos sin que el padre los escuchara. – ¡Así no lo podemos dejar, es un peligro!, - Si, pero yo no quiero que valla a un geriátrico, ni para que nos saquen manos los demás - Y bueno, pero en mi casa todos trabajamos, además tengo los chico como ustedes también… Todo se hizo una pausa, miradas cruzadas buscaban quién decía algo y pregonaba alguna solución. Y como casi siempre pasa, la historia apareció cuando su hija, siendo mujer y una de las mayores, teniendo lugar y no trabajaba, las miradas cómplices de los hermanos la señalaron como la indicada para que el papi se mude a vivir con ella. Así que sin reproches y desaprobaciones, se instaló y todos fueron los ingenieros de la solución pacífica que a la mayoría no les afectaba.

 

Por supuesto, el fin de semana, reunión de familia, todos a una hora estipulada del media día de domingo, época primaveral envejecida, por eso ya la temperatura empezaba a madurar. El anfitrión del lugar (la hija), responsable del cuidado y prepararlo, comenzaba a levantarlo muy temprano como a las 7.30 de la mañana para asearlo, irónica expresión, casi sin sentido para el anciano porque durante la semana eso no pasaba. Se encargó de prepararlo con mucha dedicación y así le quedaba tiempo para preparar todo para los invitados.  Después de llevarlo al baño y sentarlo en una silla de plástico, le tiraba agua con una jarra, el agua le erizaba la piel y sus músculos se tensaban, él casi sin poder moverse se estremecía por la caída sobre su cabeza y tratando de entender que su supuesta hija le hablaba en voz alta:”¡Refriégate mejor!”. Pero el abuelo apenas podía mover un poco la mano izquierda siendo diestro. Por suerte, apenas cinco minutos le alcanzaron para creer sentirse seco, aunque parte del cuerpo seguía húmedo. Primero le puso un calzoncillo largo, una camiseta de mangas largas con cuello redondo y botones, una chalina en el cuello, pues ese día, a esa hora de la mañana, había un poco de brisa, y una gorra por no tener pelo y para que no le hiciera mal el sol. Él, poco hablaba, casi nada, sus manos, arrugadas junto a sus dedos, sobre sus piernas, algún balbuceo con palabras cortas y poco entendibles.

 

Era apenas las 9,00 de esa mañana, lo sentó a la mesa y casi al instante le trajo un plato de acero inoxidable con sopa llena de vitaminas y verduras. El adelanto del almuerzo se realizaba en ese momento, porque después estarían todos y como algunas veces se le deslizaba algo de la comida y lo tenía que limpiar con una servilleta, no quería que los chicos y los demás vieran esa situación. Además todo fue muy acelerado; en veinte minutos, el viejito se tuvo que tragar, gustase o no, toda la comida en ese tiempo y sin poder decir casi nada.” LISTO” vamos. Lo sacó fuera de la casa, lo sentó en la punta del patio, lo arraigó como un árbol viejo y olvidado, apoyado sobre un tapial sin algo de sombra, para que mirara como jugarían los nietos a la pelota. Por supuesto, a nadie le importó la hora a la que lo llevaron y el tiempo que faltaba para las llegadas de los comenzales invitados semanalmente, de un acontecimiento periódico y hasta de hábitos familiares.

 

Todos llegaron demorados, pasado largo de las 13.00, porque la mayoría había estado reunida la noche anterior en otro lugar. Los nietos. Preocupados por correr detrás de la pelota, ni se dieron cuenta de ese viejo plantado en ese lugar como una cruel decoración del jardín. Cada tanto lo golpeaban con el balón y las risas conjuntas de los chicos que, según sus padres, comentaban: “Miren como se divierten con el abuelo”. ¡Imbéciles! No se entretenían, ni se daban cuenta que lo burlaban.  De pronto, uno de sus nietos con un grito quejoso y burlón dijo. “Mamá, mirá como se cagó y se meó el abuelo y no dijo nada… Las moscas lo rodeaban y se le metían en la nariz y la boca... Uf, ¡que olor!, no se puede estar acá, sáquenlo de aquí, vociferaban entre cara de asco y risas. Todos salieron al patio, con gestos de repulsión, se miraron uno con otro y se decían: “¡Y ahora qué hacemos?”. “A mí no me miren que no soporto eso”, otro con repulsa, comentó: “Pero como lo dejaron con este calor tanto tiempo…”. El reproche no se hizo esperar: Y bueno che, hubieras venido vos a vestirlo, yo estoy todo el día limpiándole el culo. Un tercero: “Bueno, dejen de discutir y lo que vamos a hacer es tirarle unos baldes de agua, así algo se limpia y después vemos si mi cuñado… ¿eh? “Che, que tengo que ver, el problema es de ustedes”. “Está bien, lo metemos con silla y todo bajo la ducha”. Al abuelo terminaron tirándole más agua con una manguera, como un automóvil, teniendo la ropa puesta, hasta que algo de su suciedad desapareciera. Luego le pusieron los pañales y a las 16:00 de la arde lo acostaron, porque decían que estaba cansado. Cansado de sentirse vapuleado, despreciado y humillado.

 

 Ese hombre gastado de sus narraciones había pasado de moda y ya, con poca visión, no podía poner el punto final, donde había escrito tanto de sus vivencias y del orgullo de sus hijos.

 

 

                  Orlando Mario Soverchia- YoAmor

martes, 4 de febrero de 2025

 

          CUAL FUE MI PRIMAVERA…

 Estoy rendido a mí tiempo, sentado en un lugar cualquiera de mi mundo, contemplando la vida a mí alrededor. Mis ojos perdidos en los vaivenes de la existencia, instintivamente, la mano se recuesta en la mejilla, dejando mi cabeza reposando los pensamientos. Se atropellan por querer llegar primero, pero todos tienen su tiempo, su lugar, su vivencia. La tarde de primavera canta su llegada y el colorido visible, acaricia la vida en mi rostro.  El corazón corretea con los sentimientos encontrados, todo es brisa, sol, bullicio lejano de seres viviendo el momento que se ha detenido por molestas memorias. Contemplo flores danzando con el vaivén del viento, el perfume impregna mis neuronas, donde la mente pincela paisajes de amores. El aura hace su música, los árboles bailan al compás de su pantomima. La naturaleza en plenitud retoza de un lugar a otro, como su propia libertad lo exige. Ciento ruidos a mi lado, casi sin darme cuenta lo ignoro, creyendo que es parte del instante que estoy palpando. Era una niño, con sus ojos celestes como dos pozos sin fondo, donde se hundían mis propios miedos y anhelos, pestañas largas y una carita angelical yacía junto a mí. Era un recordatorio de que la vida, a pesar de todas sus dificultades, seguía siendo hermosa. “Se inclina, me mira, una sonrisa dulce, pura y tierna.- ¿Estás solo?... Una increíble figura de apenas cuatro añitos colmó mis ojos, su cabellito rubio enrulado abanicando las expresiones esperaba mi respuesta, sonrió, su cuerpecito movedizo, tendió su manito sobre mi cabeza, recibió mi sorprendida sonrisa donde respondo un. – Sí ¿Me quieres acompañar? … Sin repetirlo, aceptó la invitación, su vocecita me arrolló con un… -(¿Porque estás solo?... una pequeña pregunta y que gran sentido… Mi ser perplejo al sentir que alguien con tan virgen pureza pudiera sacudir mi estado… mi pregunta interior -¿Quién era? ¿Porque aquí? Mi fortaleza debilita, mi voz casi cerrada y confusa, vuelve contestar, ¡Solo no!, con mi soledad… y respondió -¡Pero yo no la veo! -Es que siempre está conmigo y nadie la ve. En ese momento se forjaron todas mis primaveras, de la niñez, adolescencia, juventud, hombre y adulto. Todo se fotografió en diferentes horizontes, de igual manera el interrogatorio apresurado con frescura y ansiedad, estaban en mis oídos, como un cumplido respondía casi de memoria ante la niñez. Todo era extraño, alguien me enfrentó en donde estaba… Yo, sin saber qué hacía ahí, comprobé que en verdad, ya no tenía primavera, le pedí un favor al viento cerrar mis ojos, para no derramar una pequeña lágrima que acompañaba mis párpados y un sensible revuelo me hizo saber, que mi pequeña compañía acudía a un llamado que no escuche y todo se desvaneció. Su imagen la perdí en la distancia, traté de visualizarla mejor, pero nada cerca existía, fue que ese ser pequeño, no fue más que mi alma, que nacía entre los recuerdos de mi vida. En ese instante, comprendí que la soledad no era una condena, sino una oportunidad para reconectar con mi interior y descubrir un nuevo significado en la existencia. Nunca supuse que los sentimientos acumulados en mi alma, se desvanezcan o se alejen de mi corazón, para luego desesperadamente corran tras ellos, cuando toda una vida, busque mi lugar para amar.

                                        Orlando Mario Soverchia- YoAmor             D/R

                                derechos reservados 

jueves, 30 de enero de 2025

 

SEÑORA MÍA


 

Una noche bailando, llamaste mi atención

Dando vueltas con desesperación.

Ponías en mí, toda mi preocupación

Sin dejarme más que mi decisión.

Buscando tú figura sin contemplación

Escapando a toda mi seducción

 

Tú cuerpo moviéndose sin parar

Intrigados mis sentidos para especular,

Corría yo de un lado a otro sin pensar

Nada podía yo contemplar

Sin que tú llegases a impacientar

Todo mi tiempo sin vacilar.

 

Llevé mi cuerpo despacio hacia el encuentro

Quedando parado como un estorbo

Pensado si aún tú fueras mí logro.

Dejando mis ojos reposando sobre tus hombros

Entrando y saliendo de mis pensamientos

Analizando hasta donde tú, querías mí gesto.

 

Tú ritmo sin frenesí, contagiaban a tu alrededor

Miradas que iban y venían con mucho fervor

Sonrisa y canto jugaban entre tú esplendor

Ganando premura y más admirador

Dejando algunos diciéndole por favor

Y nadie podía llegar sin poseer temblor.

 

Junté muchas fuerzas y un tanto de orgullo

Sintiendo a mí paso seguridad y algunos murmullos

Nada detenía mi pausado progreso

 La distancia acortando los hechos

Jugado a mi instinto sentí mis derechos

De aquella mujer, que observé de lejos.

 

Acerqué mi cara con mucha cautela,

 Un tanto nervioso solté mi propuesta

Tu mirada un tanto extraviada,

 Asintió sin poner resistencia

Tomé tu cintura para sentir tu figura

Y jugando a los novios formamos pareja.

 

 

Palabras cortadas y algunas confusas

Poníamos nuestras caras, cercas y melosas

Tu perfume y el mío mezclaban las almas

Sonrisas y miradas, acompañaban las charlas

Llegando a contarnos vivencias pasadas

Y sin darnos cuenta, reunimos las nuestras.

 

Observando tus ojos y mucho tu boca

 Solté mis elogios por cuanto provocan

Reíste y devolviendo con otras estrofas

Todo lo hermoso que una mujer corteja

Respondiendo lo mismo y con grata sorpresa

Aceptando sin miedo mis libres propuestas.

 

Llegamos a amarnos, despacio y con tiempo

Recorrimos los cuerpos jugando al intento

Sabiendo que nadie sabía lo nuestro

Buscamos en cada movimiento y pensamiento

Concierto de amores, para un gran momento

Tal vez, sin imaginar otro gran encuentro.

 

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor         

 

RACIOCINIO

 


Son desmedidos los desencuentros

y sobrados los secretos que nublaron mi ser.

Sostengo los engaños admitidos,

como un frágil patrimonio de amor,

construido sobre cimientos de mentiras.

Cada promesa incumplida, cada mirada evasiva,

apuñalaron mi confianza y ahora las grieta en nuestro vínculo,

son demasiado profundas para ser ignoradas.

Mi alma necesita transparencia, mi corazón de conciencia

Y compartir mis sueños con un día de luz, de una verdad sincera.

Nada tiene sentido, cuando tu cuerpo es ajeno al mío.

Los momentos son de eternas esperas sin concretar,

y los deseos, en espinas que torturan hasta enloquecer.

Quiéreme como quieras, pero déjame ser yo mismo,

en dejarme cuidar mi alma herida.

Y quizás algún día nuestros besos,

serán recuerdos imborrables,

que ni mi propia existencia,

creerán que fueron reales.

 

                           Orlando Mario Soverchia-YoAmor                  D/R

 

                                       CONCIENCIA DESOLADA

 


Tengo tanta tristeza y presión en mi alma que no me cabe el aire para respirar, duele el pecho, mi boca se seca. Mi garganta se endurece, aprieto las mandíbulas y los ojos se nublan dejando soltar lágrimas, muchas más, de las tantas que he hecho caer.

Voy de un lado a otro, de una persona a otra, de un recuerdo a otro, de un sentido a otro; quiero vivir el presente, pero me pregunto ¿estoy aquí?

Escribo una y otra vez, con culpas, las mismas historias, los mismos errores, con tinta negra, dibujando mis cicatrices. Los leo, y los recuerdos llegan, me lastiman, me arrebatan la escasa tranquilidad. Mi conciencia sigue en el pasado queriendo sentir el presente más real

No sé lo que desea mi corazón, la mente no lo acompaña, pero, ¡no puede ser!… el corazón es sabio, el amor es puro, sencillo, inteligente, piadoso, nunca escucha al pensamiento, tal vez es tan pasional que no deja que la mente se le acerque, o esa sea la razón de los tantos vaivenes de mis sentidos.

Quisiera amar sin culpas del pasado porque anhelo un amor puro, como el rocío en la mañana. Estabilizar la conciencia y el amor, para realizarme como hombre. ¿De que vale amar a la vida en su totalidad, si al acercarme a otro ser dejo heridas muy profundas?

 Así mi existencia se carga de confusión ¿Juego al amor?... ¿O está en mí ser amado cuando quiero ser olvidado?

Amo la vida, la acepto con todo lo que ella trae, pero no estoy preparado para recorrer con ella su manera. No pude ni puedo ni podré, ella está con todos a la vez y yo, solo tengo que transitar por un lado o por el otro.

Este es el dilema de una persona que no ha madurado su conciencia, no advertí lo que hice, ni medí las consecuencias y tal vez lo que merezca.

Soy un hombre como tantos, de sentirme incómodo con la realidad, por vivir con el pasado, sin cambiar el presente ni pensar con futuro, solo camino de espaldas logrando reiteradamente caer por no mirar hacia delante y no volver por el mismo lugar, porque auque lo conozca siempre algo del trayecto se ha cambiado.

Un estado emocional que no se en cual me encuentro, si libre, cansado, solo, desamorado, miedoso, arrepentido, incómodo, desconforme o simplemente la vida, me está aligerando para que mi final este mas cerca, sabiendo que vivimos muriendo todos los días un poco mas, pero, que dejo y que me estoy llevando a esa meta nueva de la existencia ¿No hay más allá de esta vida? Estoy trotando de mi nacimiento a mi muerte y deteniéndome en la mitad. Busco las razones y solo escribo incoherencias injustificadas, sabiendo que solo es vivir como Dios me puso en este mundo, amar en gracia con él y ser una especie mas de ésta hermosa naturaleza. No cambiar nada, es solo vivir por vivir, amar por amar y nacer para morir. Abandoné en mi camino amores puros y sinceros al no acompañarlos en su momento, los veo lejos, los necesito cuando me atropella la nostalgia, pienso por ellos y cada día que pasa los siento más extraños. No quiero alejarme, no puedo continuar sin tomarlos de la mano, auque ya tengan su propio destino, pero camino solo. Qué triste no poder compartir sus vidas…ellos haya y yo acá, en una habitación con cuatro paredes envejecidas por los recuerdos de mi infancia, con las nostalgias junto a mí y lo actual tan lejano.

Me pregunto. - ¿Me escapé, me fui, me liberé, me traicioné, me equivoqué, me confundí… que hice cuando partía para salir del mal, para sentirme mejor y ahora me encuentro igual; laberinto de la justicia divina o mi elección no ha llegado aún?

Quiero reposar mi dolor, descansar mi corazón, aliviar mi alma recorrer el final de este largo camino a casa. ¿Y cuál es la mía? Si la que construí la ensucié y la derrumbé o la que cuidé la regalé, pero en algún lugar tengo que llegar, en alguna parte alguien me estará esperando o en algún horizonte del destino, los brazos de la misma existencia, me entregarán al lecho de la misma muerte. Ellas se conocen y una le contará a la otra como tratarme a donde mandar mi alma y mis amores y si yo pudiera elegir, pediría volver donde salí, a las entrañas de mí madre, es ahí donde moriría para vivir.

Porque lastima tanto el pasado si no lo quiero mirar, mucho menos recordar, que es lo que olvidé para que siempre tengo algo que recoger, para que volver al principio del final de aquel momento, nací, viví y morí allí; Porque desenterrar esa vida si ya la había sepultado, o es que la enterré con sentido y ahora no puedo seguir sin ella. Es el fantasma de la culpa, la desdicha del desprecio por la felicidad de los demás, la tragedia del error y la estupidez de la incomunicación. ¿Porque siento esto dentro de mí? ¿Que es lo que hace mi corazón que no se entiende con mi razón?... Dios… dame algo de coherencia, no me tortures mas, quiero morir para salir de este dolor que no se donde va, me pierden los sentimientos y nada es como es y nada vive en mí sino está la muerte por detrás. Porque tengo esos pensamientos si lo que mas deseo en vivir…Me tortura el alma el pensar que este dolor lo he creado yo, con el alimento del sufrimiento de otros. ¿Puedo morir esta noche?  Total, nada pasaría en el mundo, mucho cambiaría en mí y todo seguiría igual o a lo mejor si, saldaría mi deuda de una vez, para dejar mi alma en paz.

Esta noche estoy escribiendo mi confesión ante mí, entre mis cosas, entre mis delirios, pero además confieso a mi conciencia que no se mi destino, donde llegará y hasta cuándo. Estoy desangrando mucho y sin ella no se puede seguir. Quiero llevarme todos los amores y a nadie defraudar. Volver amar al primer amor como el ultimo o como el que nunca amé, dejar mis remordimientos para aliviar el dolor. Quiero entenderme, pero fui lo que fui por mi mismo, soy lo que soy por lo que hice y seré lo que fui por lo que haré. ¡O Dios … no me abandones en el vacío de la oscuridad, que no me alcance! Siento miedo, no sé cómo seguir cargando esta pesadez, ya mis fuerzas se debilitan y me estoy entregando a ti. Tú me puedes salvar o por lo menos te pido mi último deseo, sino no soy digno de seguir en este mundo, dame un poco de luz para alcanzarte, sea como sea, pero alíviame, ya no puedo más, grito, imploro en este escritorio, ¡pero callo mis palabras para seguir en mi desolado silencio!

 

 

                                                  Orlando Mario Soverchia-  YoAmor

lunes, 27 de enero de 2025

 Escribir de mí, es como escribir con tiza blanca en una pared blanca, nada se vería y nada se sabría, no necesito comentar quien soy y como soy, la gente y la vida misma narra mi historia, buena o mala, pero dibujan mi camino.

Yo conozco muy bien mi propia historia, por los tanto soy el único que puedo juzgarme, criticarme y aplaudirme cuando yo quiera
“A veces te olvido, quizás por unos días, quizás semanas, o hasta un mes, pero siempre de una u otra manera vuelves siempre a mi mente.”
No juzgues mis decisiones si no conoces mis razones.

jueves, 23 de enero de 2025

 

ESCRITURA



Te desnudo con poemas,

te acaricio con escritos,

te muerdo con los párrafos,

nos amamos entre líneas,

sintiendo lujuria de un texto

y deseamos todo lo escrito.

Muero por pensarte desgarrando mis instintos.

Te cobijo de amor con mis deseos llorando.

Y con versos húmedos te ofrendo mi alma

Llorando en la desesperación

con la literatura placentera.

Narrando tus manos en mi cuerpo

y acariciando mi cutis, deseándome

como en el primer renglón de este escrito.

Y tus habilidades, con tinta en mi piel,

trazando mapas de deseos.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor              D/R

derechos reservados

 

LOS TE, DE UN AMOR

 

Te extraño, te pienso, te imagino, te necesito, te quiero ver, allá voy, estoy viajando, estoy llegando, te veo, te huelo, me acerco, te toco, te miro, te abrazo, te beso, te hablo, te comento, te enojas, te alejas, te llamo, te vas, te grito, te das vuelta, te pregunto, te excusas, te avergüenzas, y yo. Te dejo.

 

 


 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

martes, 21 de enero de 2025

 

ILUSIÓN DESVANECIDA



Hoy te pensé, te llamé, te escribí, te esperé,

pero nada supe de ti, nada dejaste saber.

Mis sueños desvanecieron cuando mirando

la página de tu respuesta, nada apareció.

Sentí vergüenza por haberme creído que yo era tu amor,

Y solo fueron los pensamientos de los escritos.

Nadaban en mi memoria salvándose de ahogarse,

las ilusiones que se formaron en apenas cuatro días.

Saqué de mi corazón palabras bonitas que tenía para ti,

pero no alcanzaron a llenar tu alma, no supe conquistarla.

Te fuiste entre mis manos,

como mis lágrimas al secar mis ojos

por quererte tanto en tan poco tiempo.

No sé del tiempo que va pasando,

que me diste y que te vi,

si solo me has mirado,

en un lugar que nunca imaginé.

Tu figura es mi amiga, porque siempre la había soñado,

y en un instante perverso de la vida

ya no eras mi ilusión hecha realidad.

Sentí tu voz sin que hables,

escuché tu adiós que lastimaba mis huellas del querer.

Grité en silencio mi dolor,

y el desvelo de este sueño

apretaron sin compasión,

todos mis recuerdos de amor.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

jueves, 16 de enero de 2025

 

REFLEXIÓN Y CONFESIÓN



El tiempo camina de la misma manera

que el espíritu se mueve.

Como el cuerpo se encuentra,

Como el corazón palpita,

Como los sentimientos razonan.

Pero nunca elegimos o complacemos

las necesidades de la duración y manera  que recibimos,

y vivirla dentro de esta jungla de la existencia.

Nacemos para morir pero también

para transitar en este plano de energía.

Donde aparece el amor, la alegría, la tristeza,

las preocupaciones, los dilemas de lo bueno y lo malo.

Registramos los desengaños, los miedos, las incertidumbres.

de quienes somos y como son los demás.

En el laberinto de culpas, perdemos el norte

por no saber  empatizar con la justicia del espíritu

como un barco a la deriva en una mar de reproches.

Nos disgregamos en compromisos y hasta lo que merecernos,

pero siempre, siempre existe el análisis

de cómo recorrimos esos momentos de la subsistencia.

Pero la mente rompe todo estereotipo del realismo,

Porque es un lienzo en blanco

Es este intervalo de todo lo que analizamos,

florecen las tertulias de tantas noches de soledad,

de sentirnos solos y reclamarnos por los arrepentimientos.

Porque las ansiedades, son las murallas que nos encarcelan.

Terminando el relato de la perfección de nuestra humanidad espiritual.

 

Quiero sentir la magia de la sana pasión,

de contarme que todo no es exactitud lo que cuenta la oscuridad.

Pretendo sentir que por no ver el sol, al día siguiente me ilumina.

Que cuando acaricio la luna con la mirada, abrazo ilusiones de la paz.

Que al sentirme y percatar el aislamiento de mi escenario moribundo,

hay una lluvia profusa de sentimientos hermosos vociferando bondad.

Necesito estar en la luz de mi espíritu roto y juzgado.

Porque en mí, jamás existió la grosería del daño,

Pero sin sentirlo, algunas veces plague la confusión de la sensibilidad,

Sin percatarme que el dolor no es solo mío y para el otro, un olvido.

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

martes, 14 de enero de 2025

 

UN MOMENTO DE ENERO


 

Tarde de sol, de calor, de nubes,

de alguien caminando en las sombras de su necesidad,

quietud, reflejos sobre el pavimento, y tarde donde detuve en mí, todo pasar.

Mis sentimientos se calmaron, mis pensamientos se agitaron y mi cuerpo doblegó.

La fatiga de sueños rotos, como hojas secas al viento,

 de sorpresas dolosas no imaginadas,

de inconvenientes que no he solucionado y de todo aquello que fue mi pasado.

Tarde de enero caliente, calcina mis entrañas,

y marca la línea de mi nuevo recorrido,

pero nada cambiará mi rumbo elegido.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor