CONCIENCIA
DESOLADA
Tengo tanta tristeza y presión en mi alma que no
me cabe el aire para respirar, duele el pecho, mi boca se seca. Mi garganta se
endurece, aprieto las mandíbulas y los ojos se nublan dejando soltar lágrimas, muchas
más, de las tantas que he hecho caer.
Voy de un lado a otro, de una persona a otra, de
un recuerdo a otro, de un sentido a otro; quiero vivir el presente, pero me pregunto
¿estoy aquí?
Escribo una y otra vez, con culpas, las mismas
historias, los mismos errores, con tinta negra, dibujando mis cicatrices. Los
leo, y los recuerdos llegan, me lastiman, me arrebatan la escasa tranquilidad.
Mi conciencia sigue en el pasado queriendo sentir el presente más real
No sé lo que desea mi corazón, la mente no lo
acompaña, pero, ¡no puede ser!… el corazón es sabio, el amor es puro, sencillo,
inteligente, piadoso, nunca escucha al pensamiento, tal vez es tan pasional que
no deja que la mente se le acerque, o esa sea la razón de los tantos vaivenes
de mis sentidos.
Quisiera amar sin culpas del pasado porque anhelo
un amor puro, como el rocío en la mañana. Estabilizar la conciencia y el amor,
para realizarme como hombre. ¿De que vale amar a la vida en su totalidad, si al
acercarme a otro ser dejo heridas muy profundas?
Así mi
existencia se carga de confusión ¿Juego al amor?... ¿O está en mí ser amado cuando
quiero ser olvidado?
Amo la vida, la acepto con todo lo que ella trae,
pero no estoy preparado para recorrer con ella su manera. No pude ni puedo ni podré,
ella está con todos a la vez y yo, solo tengo que transitar por un lado o por el
otro.
Este es el dilema de una persona que no ha
madurado su conciencia, no advertí lo que hice, ni medí las consecuencias y tal
vez lo que merezca.
Soy un hombre como tantos, de sentirme incómodo
con la realidad, por vivir con el pasado, sin cambiar el presente ni pensar con
futuro, solo camino de espaldas logrando reiteradamente caer por no mirar hacia
delante y no volver por el mismo lugar, porque auque lo conozca siempre algo
del trayecto se ha cambiado.
Un estado emocional que no se en cual me
encuentro, si libre, cansado, solo, desamorado, miedoso, arrepentido, incómodo,
desconforme o simplemente la vida, me está aligerando para que mi final este
mas cerca, sabiendo que vivimos muriendo todos los días un poco mas, pero, que
dejo y que me estoy llevando a esa meta nueva de la existencia ¿No hay más allá
de esta vida? Estoy trotando de mi nacimiento a mi muerte y deteniéndome en la
mitad. Busco las razones y solo escribo incoherencias injustificadas, sabiendo
que solo es vivir como Dios me puso en este mundo, amar en gracia con él y ser
una especie mas de ésta hermosa naturaleza. No cambiar nada, es solo vivir por
vivir, amar por amar y nacer para morir. Abandoné en mi camino amores puros y
sinceros al no acompañarlos en su momento, los veo lejos, los necesito cuando
me atropella la nostalgia, pienso por ellos y cada día que pasa los siento más
extraños. No quiero alejarme, no puedo continuar sin tomarlos de la mano, auque
ya tengan su propio destino, pero camino solo. Qué triste no poder compartir sus
vidas…ellos haya y yo acá, en una habitación con cuatro paredes envejecidas por
los recuerdos de mi infancia, con las nostalgias junto a mí y lo actual tan
lejano.
Me pregunto. - ¿Me escapé, me fui, me liberé, me
traicioné, me equivoqué, me confundí… que hice cuando partía para salir del
mal, para sentirme mejor y ahora me encuentro igual; laberinto de la justicia
divina o mi elección no ha llegado aún?
Quiero reposar mi dolor, descansar mi corazón,
aliviar mi alma recorrer el final de este largo camino a casa. ¿Y cuál es la
mía? Si la que construí la ensucié y la derrumbé o la que cuidé la regalé, pero
en algún lugar tengo que llegar, en alguna parte alguien me estará esperando o
en algún horizonte del destino, los brazos de la misma existencia, me entregarán
al lecho de la misma muerte. Ellas se conocen y una le contará a la otra como
tratarme a donde mandar mi alma y mis amores y si yo pudiera elegir, pediría
volver donde salí, a las entrañas de mí madre, es ahí donde moriría para vivir.
Porque lastima tanto el pasado si no lo quiero
mirar, mucho menos recordar, que es lo que olvidé para que siempre tengo algo
que recoger, para que volver al principio del final de aquel momento, nací,
viví y morí allí; Porque desenterrar esa vida si ya la había sepultado, o es
que la enterré con sentido y ahora no puedo seguir sin ella. Es el fantasma de
la culpa, la desdicha del desprecio por la felicidad de los demás, la tragedia
del error y la estupidez de la incomunicación. ¿Porque siento esto dentro de
mí? ¿Que es lo que hace mi corazón que no se entiende con mi razón?... Dios…
dame algo de coherencia, no me tortures mas, quiero morir para salir de este
dolor que no se donde va, me pierden los sentimientos y nada es como es y nada
vive en mí sino está la muerte por detrás. Porque tengo esos pensamientos si lo
que mas deseo en vivir…Me tortura el alma el pensar que este dolor lo he creado
yo, con el alimento del sufrimiento de otros. ¿Puedo morir esta noche? Total, nada pasaría en el mundo, mucho
cambiaría en mí y todo seguiría igual o a lo mejor si, saldaría mi deuda de una
vez, para dejar mi alma en paz.
Esta noche estoy escribiendo mi confesión ante mí,
entre mis cosas, entre mis delirios, pero además confieso a mi conciencia que
no se mi destino, donde llegará y hasta cuándo. Estoy desangrando mucho y sin
ella no se puede seguir. Quiero llevarme todos los amores y a nadie defraudar.
Volver amar al primer amor como el ultimo o como el que nunca amé, dejar mis
remordimientos para aliviar el dolor. Quiero entenderme, pero fui lo que fui
por mi mismo, soy lo que soy por lo que hice y seré lo que fui por lo que haré.
¡O Dios … no me abandones en el vacío de la oscuridad, que no me alcance! Siento
miedo, no sé cómo seguir cargando esta pesadez, ya mis fuerzas se debilitan y
me estoy entregando a ti. Tú me puedes salvar o por lo menos te pido mi último
deseo, sino no soy digno de seguir en este mundo, dame un poco de luz para
alcanzarte, sea como sea, pero alíviame, ya no puedo más, grito, imploro en
este escritorio, ¡pero callo mis palabras para seguir en mi desolado silencio!
Orlando Mario Soverchia- YoAmor