jueves, 16 de enero de 2025

 

REFLEXIÓN Y CONFESIÓN



El tiempo camina de la misma manera

que el espíritu se mueve.

Como el cuerpo se encuentra,

Como el corazón palpita,

Como los sentimientos razonan.

Pero nunca elegimos o complacemos

las necesidades de la duración y manera  que recibimos,

y vivirla dentro de esta jungla de la existencia.

Nacemos para morir pero también

para transitar en este plano de energía.

Donde aparece el amor, la alegría, la tristeza,

las preocupaciones, los dilemas de lo bueno y lo malo.

Registramos los desengaños, los miedos, las incertidumbres.

de quienes somos y como son los demás.

En el laberinto de culpas, perdemos el norte

por no saber  empatizar con la justicia del espíritu

como un barco a la deriva en una mar de reproches.

Nos disgregamos en compromisos y hasta lo que merecernos,

pero siempre, siempre existe el análisis

de cómo recorrimos esos momentos de la subsistencia.

Pero la mente rompe todo estereotipo del realismo,

Porque es un lienzo en blanco

Es este intervalo de todo lo que analizamos,

florecen las tertulias de tantas noches de soledad,

de sentirnos solos y reclamarnos por los arrepentimientos.

Porque las ansiedades, son las murallas que nos encarcelan.

Terminando el relato de la perfección de nuestra humanidad espiritual.

 

Quiero sentir la magia de la sana pasión,

de contarme que todo no es exactitud lo que cuenta la oscuridad.

Pretendo sentir que por no ver el sol, al día siguiente me ilumina.

Que cuando acaricio la luna con la mirada, abrazo ilusiones de la paz.

Que al sentirme y percatar el aislamiento de mi escenario moribundo,

hay una lluvia profusa de sentimientos hermosos vociferando bondad.

Necesito estar en la luz de mi espíritu roto y juzgado.

Porque en mí, jamás existió la grosería del daño,

Pero sin sentirlo, algunas veces plague la confusión de la sensibilidad,

Sin percatarme que el dolor no es solo mío y para el otro, un olvido.

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

martes, 14 de enero de 2025

 

UN MOMENTO DE ENERO


 

Tarde de sol, de calor, de nubes,

de alguien caminando en las sombras de su necesidad,

quietud, reflejos sobre el pavimento, y tarde donde detuve en mí, todo pasar.

Mis sentimientos se calmaron, mis pensamientos se agitaron y mi cuerpo doblegó.

La fatiga de sueños rotos, como hojas secas al viento,

 de sorpresas dolosas no imaginadas,

de inconvenientes que no he solucionado y de todo aquello que fue mi pasado.

Tarde de enero caliente, calcina mis entrañas,

y marca la línea de mi nuevo recorrido,

pero nada cambiará mi rumbo elegido.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

 

                     UNA PEQUEÑA HISTORIA DE AMOR



La vida es tan escabrosa, como caminar sobre un campo de ortigas, y es ahí cuando mayor es el delito, mayor debe ser el tiempo consagrado a los remordimientos, es el único dolor del alma que la duración y la reflexión no logran calmar jamás, y todo el mundo ve lo que aparentamos y pocos advierten lo que somos, porque hay diferencia entre el entender las cosas y conocer las personas.

Eran amigos de la infancia, ella 16 años, de talle grande, alta, y él, la misma edad, más bajo y delgado, pertenecían al mismo grupo de amigos, pero lejos de él estaba esa mujer. Parecía que no encajaban en esa época, por el que dirán de la altura, la que influía por el estúpido machismo del hombre alto y la mujer más baja, pero por alguna razón él, llegó a sentir más que una amistad, después de que su figura había cambiado para ser una bellísima mujer.

Comenzó entonces, entre ambos, un lindo interés, seguido de un bonito acostumbramiento, hasta darse cuenta cuanto se necesitaban, llegando así, los grandes problemas de esta historia. Tal vez sus padres tendrían un presagio de un difícil y distinto amor. Por sus egoísmos y sin importarles lo que su hija quería, comenzaron a perseguirlos y evitarles cualquier encuentro. Todo lugar era prohibido, controlado y marcado, por lo que, para estar un segundo juntos, tenían que ir de vecinos lejanos. Algunos no querían problemas, como aquellos que los traicionaban, contándoles a sus padres, donde luego llegaría el castigo de no dejarla salir, y la persecución para amenazarla de muchas maneras, donde a él, para amarla le costaba mucho dolor y tristeza, sintiendo el miedo de ser vistos.

Fue tanta la tensión y adrenalina de esas situaciones que dejaron en él, secuelas por mucho tiempo, como tener pánico a la oscuridad, donde volver a su casa en las noches, no más de una cuadra, ella lo tenía que acompañar, y su madre lo esperaba. Esa intriga en su vida, lo afectó de una manera extraña en todo lo que se refería a su seguridad.

Para ella, él, fue su primer hombre, e hicieron el amor por primera vez. Un día al caer la tarde, fueron en moto a un monte cómplice de ese momento, para él fue uno de los instantes más extraordinarios y a la vez, una de las curiosas sensaciones de placer y miedo, porque había tocado el cielo con las manos, por poder amar a esa hermosa mujer tan prohibida.

Se sintió un hombre realizado, que todos lo envidiaban, sintió orgullo y tambien fue feliz, muy feliz, quería con toda su alma a esa bella adolescente.

Comenzó amarla con locura, aturdido por tenerla a cada momento a su lado, queriendo mostrarse ante todos sin vergüenza, sin miedos, y resultaba ser todo lo contrario. Tenían que esconderse, correr porque seguían vigilándolos, y muchas veces los descubrían, hasta que un día los padres de ella, fueron a la casa de él, a decirles a sus padres, que dejara tranquila a su hija, que no la molestara más, que él no era para ella. Ellos, dolidos, aceptaron a medias tal locura, y para defender el orgullo y la dignidad de su hijo, lo defendieron en lo que podían y como podían.

Desde ese día los padres de ella, comenzaron a inculcarle otro chico, ironía de la vida… Era un amigo de los dos, como se decía, de la barra de amigos, a ella no le desagradaba como hombre, pero no le interesaba como novio o como su amor, pero insistían con aquel muchacho y todo utilizaban para acercarlo y hacerle ver que todo sería mucho mejor para su vida. Le prestaban el auto por ser mayor de edad, para que la lleve a dar vueltas, que salgan de noche con los demás amigos de la barra, donde él no podía acercársele, solo los podía ver de lejos, o pensar donde estaban o que hacían.

Por las noches de verano, él salía a la puerta porque vivían a una cuadra, para observar si estaban frente de la casa, y las ganas y los sentimientos, se retorcían con la soledad de no entender nada de lo que ocurría.

Pasó algo de tiempo discutiendo y peleando situaciones que estaban viviendo, los celos comenzaban a invadirlo, los nervios y la angustia empezaban a dejar secuelas, y cuándo quedaban juntos en el minuto contado y controlado, mirando de un lado a otro, reñían, queriendo aclarar lo que se oscurecía sin sentido. Por tanta bronca, las arcadas le venían a él, y el estómago lo acompañaba con vómitos, sin poder controlarse frente a ella, y las lágrimas los hacían sentir más tristes, más lejos, y siempre ocurría en las pocas veces que se podían ver.

Un fin de semana, sábado a la tarde como las 16 hs, se citaron frente a la casa de una amiga, casi alegres con algo de miedo, se abrazaron, se besaron, todo muy frágil, expuestos a todo lo que podía pasar, de que no los vieran los cómplices de sus padres, pero ilusionados, porque a la noche se verían como siempre en una confitería. Ese lugar era donde se escondían de todo y de todos, trataban de sentirse solos, pero, todo lo contrario, mil ojos los observaban juzgando o hablando de lo que les ocurría.

Acordaban de cuidarse lo más que podían, que los vieran lo menos posible, refugiándose en lugares vip, pero era un juego de chicos, queriendo ser adultos e independientes, sabiendo que nada era así, se diría que ese amor tampoco lo era.

Se escondían de gente que suponían podían contar, algunos los comprendían y trataban de hacerles los momentos más fáciles, y aquellos que no querían, por verla sufrir al estar al lado de él, diciendo o creyendo que ella, era una más de su colección, y no viendo que él también sufría… Eran aquellos que estaban influyendo al igual que sus padres, inculcándole, a ese otro chico.

Ese lugar tenía todo, era el único amparo público creyendo que se refugiaban del peligro y en ese lugar, planeaban sus destinos.  

Legó la noche, donde cada sábado para él, era su gran día, era el lugar más feliz de esos tiempos, era sentirse realmente enamorado de ese amor tan sublime… Se acostaba temprano para hacer la previa, de las dos de la mañana escuchando música romántica, que lo hacía sentir triste y a la vez contento, extraño y morboso estado, pero su mente, sin entender porque, se lo imponía.

Llegó la hora de ir, se cambió, estaba nervioso, ansioso, algo de eso siempre pasaba y más cuando tenía que verla. Entró a la confitería, caminó un buen rato buscándola como siempre lo hacía, entre sus amigas, o más bien, de una de ellas, quien más los defendía y los ayudaba, pero solo vio a esa amiga, y no a ella, le pareció que lo eludía. No entendía mucho la situación, hasta que después de un momento, esta amiga, vino hacia él y le dijo: - Tengo que decirte algo, me duele mucho lo que tengo que contar y no sé cómo, pero ella no va a venir, me dijo que no la esperes. -  Preguntó. - ¿por qué!... los padres se enteraron de algo o ¿qué le pasó?… y ella contestó. – No, la verdad es que esta tarde despues que te vio a vos, fue hasta el almacén del padre de este amigo de ustedes, él estaba afuera, se pusieron hablar en el living de la casa y le propuso ser su novia y ella lo aceptó, así que en estos momentos están en la casa de ella con sus padres y lo invitaron a comer. -

Él no se daba cuenta lo que estaba pasando, no entendía nada, se gritaban para escucharse por el bullicio del lugar mientras la gente los empujaba. De repente, no quedó nadie a su alrededor, no oía nada, no veía nada, todo se había nublado, los ojos se le llenaron de lágrimas, se quedó sin voz, no podía responder a lo que esa amiga le preguntaba, si se sentía bien.

No supo cual fue la razón, si el destino quiso terminar de matar ese amor, o hacerle más daño, cuando en la confitería pusieron el tema de INDUSTRIA NACIONAL (LA TARDE QUE TE AME) ¡El himno de ellos!!!…

Llevándose la gente y bancos por delante, caminó por ese túnel de torbellino, transitando por un tren fantasma desgarrando su vida, escuchando esa canción hasta su final. Corrió hacia la salida de ese lugar, que en un momento fue el más hermoso, único, pasando hacer el infierno para su alma.

Salió a la calle, pasó frente a la casa donde estaban ellos, la luz del living estaba encendida, trató de espiar, pero tuvo miedo de lo que podía ver y por la cobardía de enfrentar la realidad… siguió a su casa.

Se acostó, y llorando más de lo que venía haciendo, apretando la almohada para que sus padres no le escuchen el llanto, gritó por dentro. - ¿Porque me hiciste esto?… Porque mi amor… ¡Si todo estaba bien… ¡Todo lo charlábamos juntos, lo resolvíamos juntos!!!... 

Las preguntas de desconcierto que venían a su mente, era en vano, nada tenía lugar por aquel estado que estaba padeciendo. Dio mil vueltas en la cama hasta que se hizo de día. Se levantó y se fue a la casa de ese que creía su “amigo”, estaba durmiendo, sus padres lo hicieron pasar, algo sabían de lo que sucedía, y a ellos tambien le gustaba la situación de su hijo, por eso poca atención le dieron, igual le abrieron la puerta, (estaban todos los días juntos) … Se acercó, lo despertó y le preguntó. - ¿Estás contento ahora? ¿Por qué hiciste esto? ¿Para qué hiciste lo que hiciste? Si sabes que ella no te quiere ¿Por qué? ¿Por qué llegaste a rebajarte y aprovechar la ventaja de sus padres?... Aquel individuo, lo miró, casi indiferente a su desesperación, y un tanto seguro, soberbio y sonriente, le dijo. - No importa, yo le gusto y con el tiempo me va a querer igual o mucho más que a vos; además vos a ella no la dejas vivir bien, porque con vos no puede ir o hacer nada… Y otra te digo… - Cuando salga del servicio militar, que esta noche me tengo que presentar, nos vamos a casar y nos iremos de este país.

El silencio fue corto, la sorpresa dolorosa, hasta que se animó a preguntar. - ¿Ella está de acuerdo? La respuesta fue inmediata. - Sí, y más te digo, estuvimos hasta muy tarde los dos solos y todo esto lo planeamos juntos, y no me di cuenta de que te estuviera extrañando, la pasamos muy bien y no me hubiera imaginado que sería así. -

Volvió a sentirse usado, engañado, sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas, la garganta se transformó en una lija, no podía respirar y tuvo que escuchar que le dijera: - Sé que te sentís mal, pero ya se te va a pasar, vos podrás conseguir a otra mujer para olvidarla. Quiso romperle la cara, apretarle la garganta para callar esas cuchillas que le traspasaban el corazón… Y al instante se dio cuenta que ella también en cierta forma lo aceptaba y se lo estaba diciendo. Se levantó de esa cama donde se había sentado junto a este “amigo”, salió casi corriendo a su casa, entró, llamó a sus padres, parado y apoyado en un tejido, desconsolado, aturdido, acongojado, sin poder decir una palabra, se puso a llorar como loco, les contó cómo pudo lo que había pasado, y les hizo jurar por su vida, que si ellos sabían que en algún momento volvería de nuevo con esa mujer, la saquen de su lado de cualquier forma o manera, se los hizo jurar de nuevo y los dos viejos, viéndolo desesperado, aceptaron llorando junto a él, que harían lo imposible para lograrlo.

Ese día domingo, cumplía sus 18 años, fue el regalo que recibía de la vida, su padre por primera vez, le daba el auto para que se vaya con otros amigos donde él quisiera, fuera de la ciudad.

Era un día muy triste o por lo menos asi lo veía, estaba muy nublado, mucho frío, un rato de lloviznas tenues, y de a ratos, lluvia perezosa, traidora para su dolor. Salían y entraban a muchas ciudades de alrededor, antes de llegar a una confitería bailable. En todos los lugares que ingresaban poco había, todo lo veía de una manera especial, se sentía extraño por la sensación de manejar el auto él solo y lejos de su ciudad, sentirse libre e independiente, saber que su padre lo dejaban hacer lo que quisiera con tanta responsabilidad en sus manos…pero nada podía disfrutar, sentía una angustia interior, palpitaba algo grave que estaba pasando por su persona, todo confuso, raro, todo lo encontraba solitario. Al ingresar en un pueblo chico y triste por naturaleza, fue entrar a la cruel realidad de lo que sucedía, existía, solo con el dolor del corazón, y se dio cuenta que en ese momento aquel “amigo”, estaba en la casa con ella. Tal vez se estaban besando o abrasando, corría su imaginación, nada comprendía, nada sentía, la hora no pasaba, sus compañeros no existían. Salió del infierno en el que se encontraba rápidamente, llevando el auto a la ruta para llegar a esa bendita confitería, creyendo que ahí estaba el paraíso, pero no lo fue. Poca gente o por lo menos para él, porque al escuchar temas de amor o recorrer el lugar una y otra vez, esperaba ver la imagen de su amor. Sin importarle que estaban haciendo los demás, dijo que se volvía, que ya era tarde y no quería preocupar a sus padres, pero lo único que quería, es tener el segundo que podía tardar en pasar delante de esa casa con él auto, pero no la pudo ver.

Así pasó el tiempo y los días sin poder verla. Se encontraba con pocas fuerzas, desganado, como si hubiese salido de una fuerte gripe, le dolía siempre el cuerpo y mucho la cabeza. Hasta que una terrible tarde, estando en un bar, pasó ella sobre la vereda de enfrente, vestida de una manera muy especial, se había puesto un vestido escocés tableado, con zapatos de talcos muy altos, porque su nuevo novio, le había dicho que los usara, porque él era más alto. No lo miró, lo ignoró por completo, tal vez porque no tuvo valor para hacerlo, porque no quería enfrentar la realidad, o por tener miedo de darse cuenta que se había equivocado, sin más, ella dio vuelta su cara sin importarle nada, y a él, esa actitud hirió su alma como una daga.

Tres meses después, también un sábado a la tarde, tomó fuerzas, juntó todo lo que pertenecía a ella, algunas cartas, algunos recuerdos y se los llevó a una amiga, esa casa fue el escondite de los dos, pero por poco tiempo, el padre los había delatado.

Tarde de sol primaveral, golpeó la puerta de chapa, única entrada que daba al patio, salió su amiga, sorprendida, se veía nerviosa, no sabía que decirle, pero a la vez lo miraba emocionada, con un poco de lástima, angustiada, porque lo veía como se encontraba, sabía lo que le estaba pasando, lo hizo pasar para salir de la vereda, a un costado de la entrada, esta amiga no entendía mucho lo que estaba pasando, pero comprendía lo complicado de aquella decisión, y él sin dejarla hablar le dijo. - No por favor, no te preocupes, me voy enseguida, no te molesto mucho, solo te dejo estas cosas que son de ella. Mientras lo hacía pensaba… que nadie se daba cuenta que su amor, tenía algo de donde aferrarse, tal vez no era lo que sentía, pero algo distinto le ocurría y no le desagradaba ese vínculo, en cambio nadie notaba que él, había tenido una caída libre a un precipicio sin final y que ninguno de los dos tenía la culpa, si embargo, muchos lo veían culpable por quererla. No comprendían que ella le dio la espalda, que no le importó dejarlo vacío, no le importó el amor que él sentía, y bien sabía cuánto sufría por ella, pero por alguna razón ya nada importaba, ni le interesaba por lo que estaba atravesando.

Miró por última vez lo que esa chica tenía en la mano, dejaba parte de su vida o tal vez toda la vida en esas cartas, en esos regalos, en esos recuerdos y casi desesperado, dio la vuelta sobre sus pasos hacia la puerta de ese patio de ladrillos envejecidos. 

Algo estaba presintiendo, algo iba a ocurrir, pero siguió hacia la salida, cuando al tocar el picaporte, oye a sus espaldas, decir su nombre. - Soy yo!!!… Sintió que se cortaba su respiración, creyó soñar, percibió mucho dolor, angustia, alegría, confundido y no queriéndose dar vueltas, volvió a escuchar esa voz tan hermosa, tan suave y entrecortada, diciéndole nuevamente. - Soy yo!!!… Se dio vuelta y no podía creerlo, ahí estaba ella, tan hermosa, tan elegante, con un pantalón ajustado de piel durazno que tan bien le formaba su figura, una camperita de hilo blanca solamente sobre su piel, su pelo increíblemente enrulado como revuelto por el viento y una sonrisa mostrando su diente que sobresalía en sus labios rojos. Fue la mirada más tierna y más cruel que una mujer le podría dar, quería correr, pero no podía, quería gritarle, pero no tenía voz, quería abrazarla, pero no le pertenecía, solo era su corazón que golpeaba el alma y le decía- (NO ES PARA VOS, NO ES TUYA). Quiso preguntarle tantas cosas, quería explicación, pero ya nada tenía importancia, ya había pasado todo, el tiempo le había respondido con hechos y a la vez todo lo había confundido. Se acercaron, se dieron un beso en la boca, todo le cayó en los pies, el dolor, la angustia, la bronca aturdida y los dos comenzaron a llorar y con la voz acongojada, ella le dijo. – Perdoname, no quise hacerte daño, pero no tenía otra salida, mi madre me volvía loca y me pareció que era lo mejor.

Mas angustia, mas bronca, mas delirio… cuando casi se había acostumbrado o resignarse a extrañarla, le decía eso… La abrazó, llevó su perfume a su memoria junto con el recuerdo de todo lo que habían realizado juntos, él la miraba mientras se acercaba a esa perversa puerta que lo alejaría nuevamente de ese amor prohibido, no quería llegar a esa salida inmunda, pero no duraría nada esa esperanza, y dejando un hilo de esa imagen tras cerrarla, abandonaba un gran dolor, declinaba nuevamente su vida en esa atormentada e inolvidable TARDE CUANDO EL SOL CAÍA.

Pasaron los días, y sus compañeros de colegio secundario le habían tomado bronca a ella por lo que le había hecho y todos intentaban ayudarlo de alguna manera, para que la olvide, pero en él, lejos estaba todo eso, cada lugar, cada momento, cada parte de su cuerpo, mas pasaba el tiempo, más la necesitaba, la sentía, la lloraba como un chico por las noches, sin que nadie lo sepa, porque ahí empezó una nueva historia.

Una noche después de un tiempo, bajando las escaleras de su escuela, saliendo con sus compañeros de curso, abajo, delante de él, estaba ella, mirándolo inmóvil, espléndida para sus ojos y los sentimientos para decirle algo. Nuevamente con estados de emociones confundidas, todo se mezclaba cuando la veía, recuerdos, nostalgias, ilusiones, tristezas, engaños, dolor, pero le ganaba su belleza y el amor que sentía por esa mujer, se acercó, se pusieron hablar a un costado en unos sillones dentro del mismo colegio y escuchó unas palabras que jamás pensó volver a oír. Le escribió una carta a ese novio soldado, que renunciaba a esa relación, porque nunca había olvidado a su amor abandonado y que de ahora en adelante no le importaba lo que pasara o lo que él les contaría a sus padres, porque eso, había sido unas de las amenazas.

Todo se volvió primavera, todos reían, sintió música, su corazón latía como al correr, y su estómago no dejó de expresar sus nervios y nuevamente las arcadas y vómitos se le manifestaron, pero que interesaban, si ahora ella estaba con él, hubiese limpiado con su boca aquellos desechos, nada le resultaba fachoso, todo era maravilloso, todo sublime. Pero poco duraría, porque nuevamente la vida volvió a golpear su alma.

Porque había olvido aquella promesa que a sus padres les había hecho jurar, y exigirles intervenir en esa relación si los volviera a ver juntos.

Y esa historia continuó, porque en un momento los dos amenazaron de escapar,  

Todo amor tiene un principio y a veces un final.

 

             Orlando Mario Soverchia- YoAmor

domingo, 12 de enero de 2025

 

UNA VEZ



Un día apareciste en mi mundo, rompiste todos mis planes.

Habías pateado el tablero de mi vida,

de mis estados emocionales, de mis sentimientos.

Moviste cada punto y coma de mis narraciones, jugaste con tus correcciones

y golpeaste la puerta de mis pensamientos.

Escribía sin querer sobre lo que vivía, y dejaste mi pluma sin tinta

por narrar lo que sentía mi alma.

Fue lindo y confuso aquel estado, fascinando los delirios de seducción.

Acerque mi tiempo al tuyo y los dos conjugamos el verbo amar.

Todos, y sin ningún error, lo describimos sin pensar

en una cosecha de sentimientos,

y cultivamos los cuerpos mezclándolos entre las páginas del placer.

Narramos cada parte de aquella hermosa palabra,

de aquel verbo conjugado con pasión, pensado sin temor a equivocarnos.

Formamos las frases más simples

y sencillas de lo que nos producían estar juntos,

y sentirnos queridos uno al otro.

Nadie nos arrebataría estos principios, puesto que era todo nuestro,

necesitábamos que fuese tan solo exclusivo.

Y la vida, por alguna razón, una coma en la historia,

fue un punto final en nuestros versos.

Cambió el sentido de todo lo que habíamos anidado.

Estúpido es amar, y tonto sentir,

que pasa todo en un solo querer.

Y la ironía del amor, que en su apogeo, se extingue.

Presté atención en no tener ningún traspié en mis escritos

y una mala expresión fue suficiente para que el aplazo de la vida,

no me deje seguir viviendo, aunque sea solo por una vez.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor             

miércoles, 8 de enero de 2025

 

A VOS

 

 


Perdido en tus ojos, no sé qué hacer

Ni tampoco porque estoy acá,

De lo que sí estoy seguro

Que contigo deseo hablar

 

Nada entenderás y nada hay que entender,

Solo sé que ahí estas, de alguna manera quiero llegar,

Para que, en algún momento de tu vida,

Yo pueda entrar.

 

Me gusta tu figura,

Y a tu persona desearía conocer

No quiero parecer imprudente

Pero eres la ilusión que surgió de repente.

 

Tantas veces dije que la vida no me dio mucho,

Hasta que te conocí, mi mundo era gris.

Ahora con tu sonrisa, todo florece,

Y un jardín de flores, perfuman mí camino.

 

 

No es juego de palabras,

Solo sentimientos sueltos rondando en mi alma

 Entran y salen sin permiso,

 Encontrando un lugar donde descansar.

 

¿Loco suelto?... para nada,

Soy un romántico enamorado.

Y no te molestes por mi escrito

Solo es un sueño de hombre apasionado.

 

No te sorprendas de cómo me presento,

Quizás nunca pueda lograrlo,

Pero es mi esperanza,

Que me hayas leído al intentarlo.

 

Hermoso tu nombre, Amor,

Hermosa tu cara, tus ojos, tus labios.

Hermosa tu persona, tu alma, tu vida,

Hermoso sería algún día, estar a tu lado

 

¿Te sorprendo?... mejor.

Porque en algún momento de

Tu vida, lo inesperado,

Puedo ser yo.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

 

martes, 7 de enero de 2025

 

VIDA TRAMPOSA

 


La vida tiene tantos estupores, como ella misma te sorprende.

Te acaricia, te abriga, te besa, te da los mejores momentos.

Hace que uno se sienta inalcanzable, que nadie puede quitarte nada.

Todo lo puedes, todo es de uno y nadie es dueño de tu tiempo.

Pero cuando menos te imaginas, cuando uno quiere equilibrar las emociones,

o borrar los malos trazos del dibujo que hizo de su propia existencia…

Viene, y rompe toda tu creación buena, regular o mala.

Y esa hoja arrugada, te la quema o la tira como que nada sirvió.

¿Y sabes qué? … Nada dejó mostrar al mundo, todo se vuelve inútil.

Esfuerzos y sacrificios por vivir como uno quiso o pudo, te los desvanece,

te los desintegra como una burbuja de jabón.

Vendiste tu alma, prestaste los sentimientos, creíste en las personas,

mentiste a tu conciencia para dejar que las cosas sucedan.

Pero todo se esfumó, roto tu cuerpo contra una invisible crueldad,

dejando marchito tu corazón, palidecido tus sentimientos

 y maltrecha tu vergüenza.

Dudas de ti mismo, empiezas a dudar de quien eres

o que te ha pasado en la mente que no distingues a las personas.

Quien está contigo o quien saca provecho de tu bondad.

Quien cree lo que soy, porque me muestro sin matices, ni dobleces.

Lo único que sé, que ella, la vida, me brinda y me quita,

de acuerdo como la queremos y podamos transitar.

Porque en ella también hay injusticias y dolor,

con los que estoy viviendo sin entender,

y saber salir, de esta enigmática trampa.

 

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor

viernes, 3 de enero de 2025

 CONOCIENDOTE


Una noche de otoño, llegué a tu mundo

Una noche de ilusión, comenzó a crecer.

Miradas que iban, miradas sonrientes,

Dejaban el tiempo pasar, para que fuera el mejor lugar.

 

Tú me contabas pesares, y yo respondía desdichas

Tu voz, conquistaba sentidos y yo los suspiraba.

Respiré alegría, luego ternura y llegó el encanto

Me mirabas y sentía que éramos uno.

 

El tiempo seguía, pero mi deseo quedaba en un solo paraje

Salimos de aquel extraño momento,

Sonrientes jugamos a los novios recién conocidos.

Acompañamos el camino, donde llegó el primer beso.

 

Los labios se arrimaron, se tocaron suavemente,

Se deseaban, se sentían, jugaban inconscientes.

Cuando los dos se encontraron mordidos por el placer,

Y se dieron cuenta, que se necesitaban.

 

Abracé tu cuerpo recostado sobre el mío,

Sentí tu perfume que bañaba mi imaginación.

Tus oídos acercándose a mi boca,

Sintieron los besos de mi mejor querer.

 

Entrelazamos las manos, dejando sentir necesidad.

Tu mirada en mis labios, mis ojos en tu boca,

El momento en un solo silencio, gritaron los besos,

Dejando caer ambiciones de ese encuentro.

 

Cuando los cuerpos llamaron los deseos

Una palabra acusó lo que sentimos.

Solo miradas y esperanza, hicieron nuestro querer

Y la noche dejo de existir en promesas de solo volver.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor  

 He vivido de muchas maneras,

he sentido sentimientos, de tantas maneras,

he besado y me han besado de mil maneras,

y mi única manera distinta fue,

cuando me enamoré de ti.


Orlando Mario Soverchia- YoAmor D/R
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 LA MUJER


Hablar de la mujer es ser inconsciente, imprudente, tal vez, “un don nadie”.
Para mí, la mujer es sinónimo de vida; por ella nacemos, nos alimentamos, reímos, lloramos, sentimos calor y sabemos de nuestras necesidades. Por ella pensamos, nos enojamos, advertimos dolor, nos sentimos hombres como especie, encontramos la razón de un porque, practicamos el machismo estúpido de la inconciencia. Para no sentirnos solos, por ella comenzó la guerra. Nos hace sentir pequeños y nos forja grandes. Porque nos sabemos inferior como linaje humano, competimos, y por consiguiente empleamos la fuerza; pero ella posee la más grande de las fuerzas, porque ostenta la perfección de fabricarnos sin error. Se muestra débil pero se sabe fuerte, se equivoca y nada le importa, la lastiman, sin embargo, sabe curarse y recuperarse, desaparece cuando quiere y se muestra en el momento justo. Tiene los tiempos repartidos para cada instante de sus días, ama su fruto sin límites, lo atiende y deja su propio cuerpo al deseo, cuando ella lo pretende. Ella nos mira, nos elije, nos sonríe, nos habla y somos suyos. Nos hace sentir que decidimos, que sabemos de la vida y del poder, que somos por quien ellas suspiran… y la simpleza de su todo, nos regala esa creencia para dominar sin dominar. La mujer es la única que llora y ríe a la vez… Por parir a su hijo, por ser feliz, por sentirse enamorada, por estar nerviosa o sentirse amenazada, por pensar en un momento que no quiere encontrar y de alejarse de un amor que ya quiere olvidar. Por eso no alcanzan las razones y los porqués para escribir sobre ella, tampoco el tiempo que se le debe dedicar, porque la mujer, tiene tanto para dar como tanto que sacar. Ella te hace un dichoso, maravilloso y hermoso macho, se sabe hembra, se encuentra en el medio de este mundo y tiene la dicha de estar triste y alegre, por la simpleza de ser mujer.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor D/R
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 ARREPENTIDO


Sentado en los sentimientos golpeados y marchitos,
Comencé a desojar los tiempos vividos y sentidos.
Muchos quedaron sueltos por no querer tenerlos conmigo,
pero sin darme cuenta, quedaste tú, mezclada en mis dedos
me detuve en repasos piadosos… en los que he creídos,
Lograste sacarme la letanía, de tantas épocas.
Hiciste que mi alma se sienta mimada de tiernos momentos,
y acosté tu cuerpo en la imaginación de volverte a tener.
Acaricié tu figura con mis ojos llenos de lágrimas, por ser un pasado.
Canté una canción de cuna, de aquellos sueños que tuve a tu lado,
Imaginé tus manos en mi pecho, de tantas noches vividas.
Recordé reírme, por estar desnudos sin saber si alguien nos veía.
Solo eran nuestras vidas, juntos, alegres, deseosos,
Tus besos caminaban mi espalda, mi boca mordía tus nalgas.
Hablé con tu embrujo de mujer fatal y todavía me seducía.
Siento tus pechos sobre mi piel, y tus pezones acarician mi ser.
Quiero encontrarte de vuelta en mi soledad desesperada,
Necesito decirle a tu corazón, que aún lo amo sin condición,
Porque ahora en estos momentos de mi mis tiempos estoy… Arrepentido.
Orlando Mario Soverchia- YoAmor D/R
derechos reservados

lunes, 5 de agosto de 2024

 

UN MOMENTO DE ENERO

 


Tarde de sol, de calor, de nubes,

de alguien caminando en las sombras de su necesidad,

quietud, reflejos sobre el pavimento, y tarde donde detuve en mí, todo pasar.

Mis sentimientos se calmaron, mis pensamientos se agitaron y mi cuerpo doblegó.

Cansancio de aquello no logrado, de sorpresas dolosas no imaginadas,

de inconvenientes que no he solucionado y de todo aquello que fue mi pasado.

Tarde de enero caliente, que quema mis entrañas,

que marca la línea de mi nuevo recorrido,

pero nada cambiará mi rumbo elegido.

 

Orlando Mario Soverchia- YoAmor