martes, 14 de abril de 2026

 Mujer de los recuerdos

 


¿Dónde estás, muchacha, con tus jóvenes 50 años?

Tu imagen no se detiene ante la vida, pero sí tu mirada.

Dejas que el tiempo pase y lo sigues con mucha pasión.

Nada le pides ahora, ya que mucho te ha quitado.

Y nada necesitas ahora, más que nuevos amores tiernos.

Sueltas tus movimientos y la fatiga para jugar con ellos.

 

Tus ojos están ahí, como siempre, grandes y llenos de luz.

Tu corazón, pisoteado como las hojas de otoño en la vereda de tu vida,

lo alejas de tus intentos sensibles mal reconocidos.

Cada estado del tiempo, muere una y otra vez, cuando ya no te veo.

Siento espacios muy lejanos sin persistencia, logrando malos vientos.

Estoy a tu lado con mi esperanza casi vencida, pero llega la vergüenza

que no me deja pensar que todo fue real y no un sueño.

 

¿Cómo te siento en mis brazos sin saber qué es lo que piensas?

Sin embargo, abrigo el calor de tu cuerpo junto al mío,

y mis manos acariciando tu cintura y tu piel, sintiendo

el erizo derramándose por doquier y tu boca deja vencer

mi locura, que habla para la nada y lo invisible del sentimiento.

Deja la sorpresa y la confusión en mi mente ya reposada,

pero nada se aleja sin que tu imagen y tus recuerdos

vuelvan a mí a cada instante ante mi soledad,

y acompañen con tu figura imaginaria las caricias del amor.

 

Orlando Mario Soverchia

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